La Weltklasse reparte 16 diamantes




La primera final de la Diamond League en Zúrich corona como vencedores del año a Nijel Amos en 800, Jennifer Simpson en 1.500m, Caleb Ndiku en 5.000m, Hiwot Ayalew en 3.000m obstáculos, LaShawn Merrit en 400m, Michael Tinsley en 400m vallas, Dawn Harper-Nelson en 100m vallas, Alonso Edwards en 200m, Veronica Campbell Brown en 100m, Maria Kuchina en altura, Fabiana Murer en pértiga, Tianna Bartoletta en longitud, Christian Taylor en triple, Sandra Perkovic en disco, Reese Hoffa en peso y Thomas Rohler en jabalina.

Once días después de la finalización del Campeonato de Europa, el atletismo volvió al Letzigrund de Zúrich para la penúltima etapa de la Diamond League, la penúltima de las dos finales, la que coronó a los primeros 16 campeones del Diamante en una reunión que repartía el doble de puntos que los anteriores (ocho-cuatro-dos a los tres primeros) en una noche en el que las marcas no estuvieron a la altura del prestigio histórico de esta reunión, un clásico en las grandes reuniones atléticas, heredero de la antigua Golden League. Faltó Bolt, que apresuradamente renunció al meeting y cortó una temporada prácticamente en blanco (un relevo en Glasgow, un bolo en la playa de Copacabana, 9,98s en Varsovia el pasado sábado), pero al menos estuvo la emoción de desentrañar algunas de las pruebas más igualadas en la lucha por el premio al más regular de la temporada. Zúrich fue tan definitivo que de los 16 campeones, 13 ganaron en la tarde suiza.

Nijel Amos. Foto de Fabrice Coffrini

Nijel Amos. Foto de Fabrice Coffrini

Se confirmaron los malos augurios sobre David Rudisha y Abeba Aregawi. Los dos, tan aparentemente superiores en 800  y 1.500 metros, no se recuperaron en toda la temporada de sus lesiones y cedieron ante el botsuano Nijel Amos y la estadounidense Jennifer Simpson. Que Rudisha no está se notó desde el principio, desde que no aplicó su habitual estilo de marcar su ritmo, tras la liebre de los 800 metros, y dejar que lo siga quien pueda. Escondido, la locomotora la cogió el francés Pierre Ambroise Bossé, especialmente a falta de 200m, y se vio superado por hasta cuatro en los metros finales, con el botsuano Nijel Amos primero (1,43,77). El plusmarquista mundial lo intentó, pero no pudo pasar de la tercera plaza. En el kilómetro y medio, Simpson  (3,59,92) aprovechó su gran pico de forma de este mes y, tras la victoria en Estocolmo, aguantó en la primera posición del grupo toda la carrera, primero a la keniata Jelagat Kibiwot (4,00,46) y después, al intento de adelanto por la cuerda de su compatriota Shannon Rowbury, que por una sola décima fue segunda (3,59,93). Cuando entraron en la recta decisiva ya no tenía nada que decir la campeona europea holandesa Sifan Hassan, la sueca Meraf Bahta, campeona en el mismo estadio de los 5.000m en los Europeos, y su compatriota Abeba Aregawi, que volvió a demostrar que no es la del año pasado.

En los 5.000m, El keniata Caleb Ndiku(13,07,02) entró en cabeza en la última vuelta y siempre tuvo un tirón más para ganar por delante del etíope Muktar Edris y del estadounidense Galen Rupp, que trató de aguantar la estela de Ndiku hasta el final. El africano se hizo además con el diamante, después de la no comparecencia del etíope Yenew Alamirew. La situación contraria la vivieron en los 3.000m obstáculos, donde ganó una mujer que nada tenía que decir en la clasificación global. La tunecina Habiba Ghribi dejó sin respuesta a las tres favoritas del año, las etíopes Hiwot Ayalew y Sofia Assefa y la estadounidense Emma Coburn, que ya se encaminaban a jugarse la victoria a falta de vuelta y media cuando, por el ritmo cansino de la estadounidense y la falta de iniciativa de las demás, las atletas que llegaban por detrás las alcanzaron. Ghribi no solo se puso a su altura sino que las superó para abrir aún más el hueco en la última vuelta (9,15,23). A Ayalew le valía con ser segunda tras sus victorias en París, Glasgow y Estocolmo, suficientes para superar a Assefa.

Emoción en las pruebas rápidas

Mucho más claro estaba la victoria, ya asegurada, de LaShawn Merrit en los 400m. Sin Kirani James, el único que ha logrado hacerle sucumbir, aunque en reuniones no puntuables por el diamante, logró su quinta victoria con 20 puntos sobre el segundo. En Zúrich tampoco encontró ningún problema. El campeón mundial americano reguló en la primera mitad y llegó como el más fuerte a la recta para ganar (44,36s). En la vuelta con vallas masculina, a Michael Tinsley le sirvió un segundo puesto para asegurarse la victoria. El sudafricano Cornel Fredericks ni sintió el golpe del final de la prueba y aceleró más que nadie tras la última valla para sobrepasar a todos los que trataban de aguantar. Entró primero (48,25s) por delante de los dos favoritos, el propio Tinsley (48,31s) y el puertorriqueño Javier Culson (48,53s), segundo de la Liga. En la recta de vallas femenina, cuatro mujeres bajaron de 13 segundos: Dawn Harper-Nelson (12,58s), Sally Pearson (12,71s), Tiffany Porter (12,72s) y Brianna Rollins (12,73s). Queen Harrison tropezó y perdió toda opción. Su derrota y la victoria de su compatriota le dejó sin diamante. Cerrada también se presentaba la batalla entre el panameño Alonso Edwards y el jamaicano Nickel Ashemeade en los 200m, resuelta por un solo punto. En la curva se impuso el panameño (19,95s), que ya era primero a mitad de carrera. Poco pudo hacer ante el centroamericano el jamaicano Nickel Ashmeade (20,01m).

Veronica Campbell-Brown. Foto de Fabrice Coffrini

Veronica Campbell-Brown. Foto de Fabrice Coffrini

En la velocidad pura, con tantas variaciones en la temporada, los ocho puntos de Zúrich se sumaron a los dos de Mónaco y fueron más que suficientes para que la doble campeona olímpica de 200m Veronica Campbell-Brown recogiera el diamante en los 100m pese al viento en contra de hoy (11,04s). Fuera de esa lucha, el viento afectó también a la carrera masculina, donde, sin Bolt, se impuso el compatriota de la vencedora, el jamaicano Kemar Bailey-Coole, único en bajar de los 10 segundos (9,96s) en una prueba en la que los ya perdonados por dopaje Asafa Powell y Tyson Gay llegaron muy atrás.

Dentro del anillo

Lejos de la pista y volviendo a los premios, en los saltos horizontales venció la rusa Maria Kuchina, la más regular de la temporada con tres victorias. Venció en dos metros, por delante de la croata Ana Simic (1,98m) y la campeona de Europa Ruth Beitia (1,93m), que, en otra dimensión, no pudo con 1,96m -como Blanka Vlasic- y se repuso de un primer fallo en 1,85m. La cántabra terminó cuarta en la lucha por el diamante. Menos nivel tuvo la pértiga, en crisis este año. A la brasileña Fabiana Murer, autora de las tres mejores (y modestas) marcas del año en la Diamond League, le bastaron 4,72m para ganar, por delante de la norteamericana Jenn Suhr, la segunda mujer en la historia en pasar de los cinco metros en el invierno de 2013 y que no levanta cabeza desde entonces (4,67m). La guipuzcoana Naroa Aguirre fue octava (4,32m). Los diamantes en horizontal fueron para estadounidenses. Aunque le permitió la victoria a la croata Ivana Spanovic (6,80m), Tianna Bartoletta (6,76m) subió al podio de los vencedores del año, después de superar en Zúrich a su compatriota Brittney Reese, la mejor del año pasado (6,66m). En el triple salto sí venció el luego ganador global, el polifacético Christian Taylor (17,51m), tras imponerse en las últimas dos pruebas del año. Por detrás, el francés Benjamin Compaoré (17,45m) y el norteamericano Will Claye (17,39m).

En los lanzamientos merece un nombre propio la croata Sandra Perkovic, que volvió al estadio donde hace apenas dos semanas firmó el mejor tiro de un disco femenino en este siglo, por encima de los 70 metros. Ayer se quedó un poco más corta (68,36m), pero le sirvió para ganar el diamante más indiscutible del día tras vencer en todas las etapas a excepción de Glasgow. En el peso masculino se confirmaron los buenos presagios ante Reese Hoffa, que además se regaló la mejor marca del año (21,88m), para apuntarse el diamante por delante de David Storl (21,47m en Zúrich) y de Joe Kovacs (21,43m). Borja Vivas mostró que tras su plata europea ya ha desconectado y se olvidó de sus ya habituales 20 metros. Con 19,26m, ni siquiera pasó del 11º puesto. Más igualdad había en la jabalina, cuyo diamante fue a parar al alemán Thomas Rohler tras vencer en Suiza. Con su marca personal (87,63m) y pese a no aparecer hasta bien entrada la temporada se impuso en el concurso al trinitobagense Keshorn Walcott, que batió el récord nacional (86,77m) y al finlandés Teero Piktamaki, que se quedó sin joya.

@Ismael_Prz


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