La sorpresa del pajarito




El pequeño catarí Barshim venció a Ukhov en altura ofreciendo la sorpresa de un mundial que termina con la victoria aplastante de Estados Unidos en el medallero: 8 oros, a pesar de numerosas ausencias. También batieron el récord mundial del relevo 4x400m masculino. Shelly-Ann Fraser-Pryce venció en los 60m y Bernard Lagat se convirtió en el medallista más veterano en los 3000m

Viendo a Mutaz Essa Barshim, ese catarí nacido en Catar, un caso extraño en el deporte moderno, fuera de la pista de debe parecer imposible pensar en él como un campeón universal de atletismo. Desde este domingo lo es. El enjuto saltador de 22 años, solo 70kg para repartirse 1,92m, una musculatura invisible, derrotó a Ivan Ukhov, una de las estrellas esperadas del mundial en pista cubierta de Sopot, la figura del invierno tras Renaud Lavillenie y Genzebe Dibaba, el hombre irregular que pareció explotar definitivamente después de saltar 2,42m en altura la semana pasada en Praga y alcanzar regularidad sobre 2,40m en indoor. Del ruso más que la victoria, se esperaba incluso el récord mundial bajo techo de Javier Sotomayor. Le quedaba a un centímetro y la final de altura del domingo parecía el momento adecuado para lograrlo. Después de la pértiga, daba la impresión de que se había abierto la veda contra las magníficas plusmarcas de saltos masculinos de los años 90. La confianza de los que se saben superiores llevó a Ukhov a la alternancia. Una altura la saltaba, la siguiente no. Ni siquiera se quitó las mallas hasta el final. Tan sobrado se veía que renunció incluso a los 2,36m, cuando solo quedaban cuatro rivales.

Mutaz Essa Barshim, el campeón en altura

Mutaz Essa Barshim, el campeón en altura

Mientras, el tirillas Barshim cumplia religiosamente con cada medida y en cada una sorprendía más que en la anterior. Desde el principio transmitió la mejor sensación, dejándose palmos entre su espalda y el listón, con esa levedad que le hace volar y le permitió pasar de los 2,40m el último verano. Solo sus pies, que rozan el listón haciéndolo vibrar tantas veces sin caer rompen el hechizo, aunque no le impidieron pasar 2,38m a la primera. Después, le tocaba a Ukhov, con tres saltos menos de calentamiento que el catarí. Falló dos veces hasta pasar y se colocó en la segunda plaza. El subcampeón olímpico estadounidense, Erik Kynard, falló los dos intentos que le quedaban tras su nulo en 2,36m, una altura que ya no le valía ante el ucraniano Andriy Protsenko, finalmente tercero tras pasar esa medida a la primera. La batalla de Barshim y Ukhov, dos de los hombres que han resucitado el salto de altura junto al ausente Bohdan Bondarenko, se trasladó a los 2,40m. Barshim falló sistemáticamente y Ukhov tenía la última palabra. Si el ruso volaba, confirmaría su victoria e intentaría el récord. Pero no fue así, el magro Barshim sumaba el oro a la plata al aire libre de Moscú y Ukhov sintió el fracaso.

La soberbia de Suhr

A los nulos también se resolvió la pértiga femenina, donde Jennifer Suhr, la segunda mujer en la historia en saltar 5 metros la pasada temporada, pagó la elección de un papel de favorita que no le correspondía. Tan confiada como Ukhov, la estadounidense buscaba el oro en la Polonia de su padre, no cogió la garrocha hasta que el listón no subió a 5,65m. Lo superó a la primera y renunció la altura cinco centímetros superior, que de haber pasado en el intento inicial le habrían asegurado el oro. Suhr se fue a los 5,75m, la altura donde todas se estrellaron, una marca mejor de la que tiene este invierno, notablemente más flojo que el anterior. Tampoco la norteamericana tuvo opciones. El listón cayó tres veces y la cubana Yarisley Silva, una mujer de 4,90m el año pasado, ganó la prueba por encima de la ruza Anzhelika Sidorova y la checa Jirina Svobodova, todas en 5,70m, un centímetro menos de lo que la Federación Internacional exigía solo para competir en Sopot. Con esa altura también topó Anna Rogowska, la polaca líder del año que competía en su ciudad y no subió al podio.

Estados Unidos ofreció la plusmarca de Sopot y aplastó en el medallero. Foto de @Yahoo

Estados Unidos ofreció la plusmarca de Sopot y aplastó en el medallero. Foto de @Yahoo

Después de Silva, el segundo oro cubano parecía claro en el pasillo de triple salto. Pedro Pablo Pichardo y Ernesto Revé eran los indiscutibles favoritos a encabezar la prueba. Revé lo hizo desde el segundo salto, 17,33m, mientras el primero no encontró el camino hasta el final del concurso. Los 17,34m no le daban para superar a su compatriota pero sí para colgarse la plata. Cuando todo parecía resuelto, el tercero, Lyukman Adams, un ruso de padre nigeriano que ya subió al podio en Estambul 2012, se rebeló contra lo establecido con un brinco de 17,27m, que además de ser el mejor salto del año le otorgaban el oro. Rusia paliaba así su decepción en la longitud femenina, una prueba que domina en la pista cubierta pero que empezó a perder cuando la líder del año, Biryukova, no salió a la calificación. La francesa Eloyse Lesueur voló hasta los 6,85m en el cuarto salto batiendo la mejor marca personal de la británica Katarina Johnson-Thompson, 6,81m, y los 6,77m de la serbia Ivana Spanovic.

Plusmarca sobre la bocina

En la pista se vieron actuaciones más interesantes. En la prueba final, el relevo masculino 4x400m, Kyle Clemons, David Verburg, Kind Buttler y Calvin Smith (el hijo), batieron el récord mundial en pista cubierta cuando parecía que el mundial de Sopot iba a terminar sin plusmarcas. Los propios Estados Unidos lo tenían desde el campeonato de Maebashi 99. Dejaron el cronómetro en 3,02,13 en una competición poco habitual en los calendarios. Derrotaron sin despeinarse a británicos y jamaicanos. Sus homólogas hicieron lo mismo en el relevo femenino, aunque los otros dos países intercambiaron sus puestos en el podio. Los 3,24,83 son el mejor crono del año de otro equipo, igual que el masculino, de suplentes. A los estadounidenses no les hizo falta traerse a todas las estrellas de cada prueba para aplastar en el medallero, con ocho oros y doce podios.

Con la misma superioridad se desenvolvió Genzebe Dibaba en los 3000m. A la triple plusmarquista mundial en tres semanas este año solo cabía preguntarle por qué no lo intentó también en los 1500m. Con una sola prueba, sin haberse cansado lo más mínimo, manejó la final a su antojo. Aguantó el ritmo lento, subió a la cabeza y colocó a todas en fila india a falta de 800 metros, y cuando quedaban dos vueltas cambió de marcha y se olvidó de que tenía rivales. Sin forzar llegó a la meta en 8,55 minutos, por delante de la keniata Hellen Obiri y la bahreiní antes especializada en 1500m Maryam Jusuf Yamal. Era el primer oro para Etiopía, minutos antes del que consiguió el joven Mohammed Aman en los 800m. En una de las carreras con más figuras del campeonato, el africano estuvo escondido hasta los 700m, dejando la iniciativa al holandés Kupets primero y al sudafricano Olivier después, que se quedaron fuera del podio. El polaco Adam Kszczot, motivado ante su público, remontó en la campana y pretendió ganar escapándose de todos, pero Aman, más rápido que ninguno, le batió en la última curva. El otro local, Marcin Lewandowski, estuvo a punto de perder en la meta ante el británico Andrew Osagie. Llegó antes, pero acabó derrotado en los despachos, cuando la repetición demostró que el polaco pisó por dentro de la cuerda.

Shelly-Ann Fraser-Pryce, campeona de 60m por primera vez Foto de @1Juliani

Shelly-Ann Fraser-Pryce, campeona de 60m por primera vez Foto de @1Juliani

La aventura de Price

Con menos nivel se presumía la final de los 800m femeninos, donde ninguna mujer ha bajado este año de los dos minutos. A falta de grandes figuras, el espectáculo lo puso la estadounidense Chanelle Price, el nuevo producto de la inagotable cantera estadounidense en la prueba. Como la ausente Alyson Montaño, solo conoció la táctica del frontrunner. Salió a liderar la prueba desde el principio marcando un ritmo regular (57.73 en los 400m) que solo seguía la bielorrusa Marina Arzamasova, finalmente tercera. La ucraniana Natalia Lupu consiguió enganchar el tren, del que nadie iba a derrotar a Price. La escondida polaca, Angelika Cichocka, asaltó la segunda plaza en la recta final, mientras la norteamericana saboreaba la mejor marca del año (2.00.09) en su primera gran competición. Una rapidez que no tuvo nada que ver con la final masculina de los 3000m, una guerra táctica lenta, donde cualquiera podía llegar a la cabeza. Caleb Ndiku aportó el único oro a los keniatas en Sopot, pero todos se quedaron con la plata de Bernard Lagat. El hombre que corría en los tiempos de El Guerrouj en los 1500m, se proclamó campeón del mundo a los 40 años en la misma prueba que venció hace una década. Es el medallista más veterano de la historia. Por él parece que no pasa el tiempo, incluso aunque haga más metros corriendo por el exterior del grupo casi toda la carrera. En el sprint final, el subcampeón olímpico de 5000m, el etíope Dejen Gebremeskel privó de las medallas al también estadounidense Galen Rupp.

De ilustres a ilustres, la atleta del año de 2013, Shelly-Ann Fraser-Pryce incorporó a su colección de medallas una novedad: el oro en los 60m. En su primera gran competición en pista cubierta, la jamaicana campeona del mundo de 100 y 200 metros bajó de los siete segundos por primera vez este año estableciendo la sexta marca de todos los tiempos, 6,98s que le sirvieron para imponerse a la costamarfileña Murielle Ahouré (7,01s), que había ofrecido mejores sensaciones en las rondas previas, y a la estadounidense Tianna Bartoletta (7,06s).  Su compatriota Veronica Campbell-Brown, doble campeona olímpica en 200m, volvió a la gran competición con un quinto puesto. Jamaica no apareció sin embargo en las vallas masculinas, donde otro estadounidense desconocido, Omo Osaghae, se impuso con la mejor marca del año, 7,45s, a los franceses Pascal Martinot-Lagarde, muy mal técnicamente y 7,46s, y Garfield Darien, 7,47s. El ruso Sergey Shubenkov, subcampeón en Moscú hace siete meses, no pasó de semifinales.

España, que no apareció en la última jornada más que para que Ruth Beitia subiera al tercer escalón del podio de salto de altura, cerró el Mundial en el 26º puesto del medallero y el 30º por puntos. Solo la cántabra sumó en Sopot.

@Ismael_Prz


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