La gran mentira del 88




Ben Johnson nació en Jamaica en el 61. Pero con 14 años su madre se traslado a Canadá y él con ella. Era un chico con serios problemas de adaptación y un cambio tan brusco le conviritó en un joven más tímido todavía, con pocas amistades e incluso marginado que tuvo que acudir a clases especiales para niños con problemas para relacionarse.

Ben Johnson ganando una carrera.

Ben Johnson ganando una carrera.

Así en el 76 Johnson conoció a Francis un entrenador del equipo de atletismo de la Universidad de York. Francis había sido campeón de Canadá en 100 metros lisos 3 veces y acudió a los JJOO de Munich. Pronto vislumbró el talento de Ben para la velocidad, aunque en un primer momento el cuerpo del joven atleta no parecía que pudiera permitirle estar en la élite. Pero la situación cambió en dos años, el enclenque Ben cogió peso y altura y su rendimiento en las pistas seguí siendo altísimo lo cual pronto le convirtió en uno de los atletas más prometedores de Canadá. En muy poco tiempo era el hombre más rápido de Canadá, y en 1980 fue seleccionado para ir a los Juegos de Moscú, pero el boicot de varios países hizo que estos no fuesen los primeros Juegos de Ben.

En los años posteriores obtuvo medallas en los Juegos de la Mancomunidad, pero en los Mundiales del 83 no tuvo su mejor momento y no pudo participar en la final que ganó quien posteriormente sería su gran rival y con quien protagonizó uno de los duelos más bonitos de la historia del deporte, Carl Lewis. En el 84 debutó en unos JJOO y lo hizo con medalla. Alcanzó la final de los 100 y fue tercero tras Lewis y Graddy. Su tiempo fue de 10.22, aún tenía margen de mejora, y Ben era consciente de que Carl Lewis era el rival a batir. De Los Ángeles se marchó con una segunda medalla, también de bronce con Canadá en el 4×100. En el 85 llegó el mejor momento deportivo de Johnson, ganó el Mundial y la Copa del Mundo y batió varios récords se convirtió en el sexto hombre más rápido de la historia al correr en 10 segundos. Su carrera continuaba siendo meteórica y en el 87 Johnson tras contratar algunos médicos de dudosa reputación comenzó a volar y batir récords del Mundo de 50 y 60. A final de ese año, Johnson batió el récord del mundo de los 1oo en una final espectacular con un tiempo de 9.82. Ben Johnson había ganado prácticamente todos sus duelos con Lewis y el duelo era estratosférico. Los cruces de declaraciones se sucedían y en uno de ellos Lewis ya dijo que alguno de los Campeones del Mundo se dopaba, lógicamente todo el mundo interpretó que era Johnson y Lewis fue duramente criticado por dichas acusaciones.

En el 88 todas las miradas esperaban el duelo del siglo en los JJOO de Seul. Lewis declaró en agosto que el oro sería suyo porque no volvería a perder ante Johnson jamás. Llegó el momento y el gran plato estaba servido. Johnson contra el “hijo del viento”. En las series Lewis estuvo mucho mejor y Johnson prácticamente entraba en la final sin hacer ruido. Aunque el momento de Lewis parecía mejor, Johnson continuaba en todas las quinielas por venir con más victorias que su oponente y la duda de si se había guardado para la final o realmente Lewis era mejor que él. Lewis voló en la final, su crono fue de 9.92 pero lo que aquel día hizo Ben Johnson fue de extraterrestres, el reloj se paró en 9.79.

Ben Johnson se convertía en el hombre más rápido de todos los tiempos, bajando su anterior record del mundo y ganaba lo que ya era la mejor carrera de la historia. Los contratos le llovían, su fama era desmedida (comparable a Bolt ahora mismo), pero el castillo de naipes se caía pocas semanas después cuando en la orina del canadiense se encontraba estanozonol. Adiós a los contratos, adiós a al oro olímpico, al Mundial, y a su record del mundo. Todo había sido una gran mentira Johnson había tomado esteroides ya en el 87 en su primer record. Las razones solo él mismo las sabrá, pero sin duda los Juegos de Seul siempre serán recordados por este suceso. Ben fue sancionado con dos años y aunque posteriormente volvió ya no volvió a ser lo mismo jamás. Acabo retirándose en mitad de infinitas dudas a finales de los 90 y la pregunta es clara, ¿habría conseguido lo mismo sin los esteroides de por medio?

Ben Johnson es parte de la historia del olimpismo, de la historia negra, de eso no hay duda. Ben echó su talento a perder y Lewis siempre será recordado como todo un ganador mientras él ha pasado a la historia como un gran tramposo.

@AbelBarrio


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