La cuarta y la quinta llevan nombre de mujer




La segunda jornada del atletismo en los Juegos Mediterráneos de Mersin tuvo un claro color femenino. Ya desde primera hora de la mañana, ocho mujeres se batían el cobre en Turquía por las medallas en los 20km marcha. Tras más de una hora y cuarenta minutos entraba segunda Raquel González, asegurando una medalla de plata en una carrera lenta, por detrás de la italiana Giorgi y por delante de la griega Disbrioti.

Estela García, subcampeona mediterránea de 100m. Foto de la RFEA.

Estela García, subcampeona mediterránea de 100m. Foto de la RFEA.

También de plata acabó Estela García en la prueba del hectómetro pese a su mala salida. El oro de Mersin, que se le sigue resistiendo a la delegación de atletismo española, estuvo a un suspiro, pues la catalana hizo el mismo tiempo que la italiana Draisci, finalmente oro, y sólo las centésimas decidieron. La chipriota Artymata cerró el podio. 11,53s, una marca discreta, otorgaron la segunda medalla de la tarde a España, demostrando que en los Juegos Mediterráneos subir al podio depende más del nivel de la prueba que del atleta.

En salto de altura, por ejemplo, Simón Siverio estuvo igual de modesto en la marca, 2,15m, y eso le penalizó con la novena posición, en una prueba de bastante más prestigio que ganó el griego Baniotis con el récord de los Juegos, 2,34m, un salto que a veces permite ganar medallas mundiales.

También había nivel en los 1500m con los africanos del norte. La victoria del turco Ozbilen estaba cantada y Francisco Javier Abad sólo pudo ser sexto (3.40.06). También consiguió plaza de finalista, quinta, Juliet Itoya en salto de longitud tras brincar hasta los 6,23m.

En realidad España no tiene cinco medallas, sino seis, ya que a media tarde Roger Puigbo fue segundo en los 1500m en silla de ruedas, prueba de carácter paralímpico que también forma parte de los Juegos del Mediterráneo.


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