La alegría, a más de cuatro vueltas




CRÓNICA: El trío español del 800m avanza a semifinales. Higuero, Alaiz, Rodríguez y Macias, en las finales de 3000m y 1500m del sábado con suficiencia. Patricia Sarrapio sorprende llegando a la final de triple salto.

Marca el calendario que los viernes de Europeos invernales de atletismo sean más de avanzar que celebrar. Sin vallistas y lanzadores de peso de gran nivel, es el turno para que el mediofondo haga sus deberes y prometa mejores noticias el fin de semana. El guión previo se cumplió sin ninguna sorpresa desagradable. De los 17 españoles que saltaron al Scandinavium, diez pasaron ronda y cinco ya están en las finales de mañana. Por eso, siempre resulta más atractivo entrar en los terrenos de lo inesperado. Los españoles que corren menos de cuatro vueltas a la pista, o que directamente ni corren, y sorprenden. Le pasó a Patricia Sarrapio, la triplista, que sabe lo que es quedarse a las puertas de una final en el viejo continente unas cuantas veces. Tras un nulo y un insuficiente salto de 13,62m, se dijo que ya era hora de saborear la alegría y se dio el gustazo de entrar a la final in extremis, 13,85m, una marca a su alcance, para pasar octava. A sus 23 años, aprendió también a pasar rondas Francisco Javier López, el vallista que hizo la mejor carrera de su vida (7,75s) sobre 60m en el momento oportuno. Ya sin presión, en semifinales, saliendo incluso mejor, no pudo refrendar otra buena galopada (7,88s), siendo último de su serie. Del joven al veterano, Jackson Quiñónez, el ecuatoriano de nacimiento capaz de subir al podio europeo hace seis años, demostró que sus mejores tiempos pasaron pese a llegar también a semifinales y las dos rondas con regularidad (7,70s y 7,72s).

Luis Alberto Marco, parte del trío del 800 que pasó a semis. Selligpau.

Luis Alberto Marco, parte del trío del 800 que pasó a semis. Selligpau.

Los titulares del día estaban reservados, sin embargo, para los que corren al menos cuatro vueltas a cubierto, el territorio donde mejor se desenvuelven los de rojo. Lo del 800 metros resultó bastante sencillo para el trío español. Al que más le costó, paradójicamente, es a Kevin López, el hombre en el que más miradas esperanzadas recaen. El rápido sevillano siempre es el más bajo de cualquier carrera, y eso no deja de ser una desventaja notable en la pista cubierta. Salió indeciso, le costó adelantar, tuvo que progresar por la calle dos, y sólo respiró en la última recta, tranquilo, controlando la retaguardia para asegurar el segundo puesto con suficiencia. Luis Alberto Marco, igualmente sevillano, pero más espigado, no dudó después en tomar el volante del tren de su serie y evitar empujones. Cuando se sintió seguro, dejó pasar al holandés Kupers por un rato y terminó venciendo sin forzar. Francisco Roldán, el debutante, tuvo la fortuna de encontrarse la serie rápida -todas rondaron el minuto y cincuenta segundos- y estar dispuesto a evitar problemas. Segundo de la fila, se rehizo cuando le pretendieron adelantar y solo tuvo seguir el ritmo del favorito Kszczot, lanzado en la última vuelta, para entrar tercero en la serie más rápida. Los tres no verán en las semifinales de mañana a Michael Rimmer, el inglés que les adelanta en el ranking, y no supo gestionar la serie más ‘perra’. Un rival menos.

En la competición de la comodidad, del que pasa rondas más fácil, quizá fue Natalia Rodríguez la campeona. Experimentada, como nadie, a la tarraconense se la observó sobrada. Tercera durante cuatro minutos, cuando quiso se puso delante y miró atrás, entrando en 4,12 sin despeinarse. En el camino hacía el oro solo le puede preocupar la superioridad, aún más insultante, de la sueca negra Aregawi, que se dio el gustazo de despegar a todas las rivales en la última vuelta, y su sóleo,  pues se le resintió a falta de una vuelta. “Como me impida rematar la faena, me lo cargo”, anunció en Twitter. Más ilusión puede guardar esta noche Isabel Macías, que, al igual que Natalia, ganó su serie fácilmente en un carrera algo más lenta (4,14) y puede aspirar al podio. En parecidas circunstancias está Juan Carlos Higuero. A última hora de la mañana no se dejó llevar por el ritmo fuerte que acabó imponiendo el azerbaiano Ibrahimov-el gran favorito- en los 3000m (7.50.55 de serie) y entró cuarto cinco segundos más tarde. Por delante, tercero, el debutante Roberto Alaiz, que desarrolló una estrategia similar. A las 18:20 se las verán este sábado con todos los favoritos. Nadie se quiso perder la final del fondo en Gotemburgo.

Lejos de esas cuatro vueltas -o más-, y de las excepciones hechas, el resto cumplió un papel secundario, sin llegar siquiera a sus marcas. Aurii Bokesa fue 14ª en 400m (53,61m), y eso no la bastaba para entrar en semifinales. Misma posición ocupó Samuel García (47,76s). Después de llegar a meta, se juzgó: “A veces hay que ser autocrítico, no supe estar a la altura, arriesgué con muy poco éxito”, expresó. Se queda con la experiencia internacional, que es algo menor que la de Mark Ujakpor, otro que llegó a Suecia sin mínima, y terminó 16º (47,89s), lejos de su tiempo. Las dos vueltas a la pista cubierta, que a los españoles les resultan escasas, no fueron fructíferas. Tampoco a los triplistas les resultó útil tener más oportunidades para saltar. Se deshincharon después de un primer intento que prometía más, 16,46m de Vicente Docavo y 16,24m de Emilio Bellido, que no les dieron para más que el 12º y 17º puesto, respectivamente. Tapados por sus homólogos que brillaron, quedaron otros dos pipiolos de la selección: Carlos García, descalificado en su semifinal directa de los 3000m y Juan Ramón Barragán, antepenúltimo de 27  en vallas (7.93s).


Deja un Comentario