James vuelve a batir a Merrit




El granadino logra el récord de Centroamérica en los 400m (43,74s) y derrota otra vez al campeón mundial. Justin Gatlin amarga el regreso de Tyson Gay con la mejor marca del año en los 100m (9.80s). Andrey Protsenko se suma a los 2,40m en altura y Bondarenko vuelve a atacar la plusmarca mundial

Aterrizó otra vez la caravana de la Diamond League en Europa, concretamente en Lausanne, capital olímpica junto al Leman, entre montañas y parques bucólicos, como el que rodea al estadio Pierre de Coubertin, fundador del olimpismo, el edificio que alberga la Athletissima, la cita que iba a ver otro de los mejores concursos de salto de altura de la historia y que se sorprendió, sobre todo, con la nueva derrota que el joven granadino Kirani James le inflingió al estadounidense LaShawn Merrit en una vuelta a la pista para el recuerdo, con los dos titanes por debajo de los 44s y tanta emoción como en Eugene. Salió fuerte el caribeño, que enseguida tomó la compensación a Masrahi, pero el norteamericano corrió in crescendo hasta superar, entrada la recta definitiva, a James. La venganza parecía servida, pero cuando ya no se le esperaba al imberbe talento de 21 años le quedaron arrestos para adelantar a Merrit con cierta claridad (43,74s frente a 43.92s) y establecer el récord centroamericano y la mejor marca del año. Fue el triunfo de un limpio frente a un exdopado, una posibilidad que no ofrecían los 100m, donde Justin Gatlin, cuatro años fuera del atletismo, siguió su racha irrefrenable de imbatibilidad para tumbar (9,80s) a Tyson Gay (9,93s), de regreso menos de un año después de conocerse su positivo por un anabolizante. Mike Rodgers (9.98s) también bajó de los 10s. En el triple, la colombiana Caterine Ibarguen cerraría el capítulo de marcas del año, 14,87s, despertando a una modalidad en plena modorra.

Kirani James y LaShawn Merrit. Foto de Jonathan Ferrey.

Kirani James y LaShawn Merrit. Foto de Jonathan Ferrey.

De vuelta a la velocidad, a Gatlin tampoco le debe inquietar el regreso de Yohan Blake, quien tras varias carreras sigue carburar. Para sorpresa de todos, en Lausanne fue sexto en los 200m, sin posibilidad de victoria, que fue otra vez para el panameño Alonso Edward (19,84s) por delante del jamaicano Nickel Ashmeade y el francés Christophe Lamaitre. En los 400m vallas se impuso otro centroamericano, el puertorriqueño Javier Culson (48,32s), que entró en la recta final a un mundo del resto y aguantó la embestida de Michael Tinsley (48,40s). El campeón olímpico, Felix Sánchez, fue cuarto, mientras en las vallas cortas el galo Pascal Martinot-Lagarde volvió a dejar sin posibilidades a los demás olvidando su actuación en Braunschweig con su mejor registro este año (13,06s). Por completar el cuadro de los más rápidos con ellas, resaltemos que dos mujeres bajaron de los 11s en el hectómetro. Solo la foto finish decidió que la trinitobagense Michelle-Lee Ahye había derrotado a la costamarfileña Murielle Ahouré, ambas, paralelas en cada metro, con 10,98s.

Mediofondo

En el más largo aliento, cuatro triunfos para Kenia. Sorprendió la victoria de Ronald Kwemoi en 1.500m (3.31.48), el único capaz poner algo de distancia -poca- con la manada que peleó la segunda plaza en el sprint, que tomó Silas Kiplagat. Sorprendió, pese a la novena posición y pensando en el Europeo, el buen rendimiento del noruego Henrik Ingebrigtsen (3.33.68), que en Zúrich defenderá corona. En los obstáculos, la sensación del año, el keniata Jairus Birech no permitió ningún susto y dejó a un mundo -ocho segundos- a sus compatriotas Conseslus Kipruto y Jonathan Ndiku. Los ocho minutos, sin embargo, siguen sin romperse (8.03.34).

Las chicas no fueron menos. Eunice Sum (1.58.48) sumó otro primer puesto en 800m tras marcharse del grupo a los 300m. Aunque se le fue agotando la gasolina, le bastó para no ser alcanzada por la rusa Ekaterina Poistova, la primera de las otras seis mujeres que bajaron de los dos minutos. Mientras, en los 3.000m, se produjo otro de los golpes de la tarde suiza cuando Genzebe Dibaba, algo más humana que en invierno, lanzó los ataques pero perdió fuelle en la recta final, algo que aprovechó Mercy Cherono (8.50.24), también muy fuerte este año, para sobrepasarla a falta de 50 metros.

El sexto hombre y el enésimo ataque

Fuera de la pista, los concursos verticales masculinos fueron los reyes. Renaud Lavillenie sigue sin acercarse a los seis metros en pértiga tras su lesión, pero va dando pasos en firme y demostrando un carácter que le hace ganar siempre. No se lo puso fácil el brasileño Thiago Braz, quien pese a quedarse al final a 15cm estuvo por delante del francés, que terminó imponiéndose con 5,87m. En la esperada altura, otro hombre, y van seis, se unió al club de los 2,40m este año, todos presentes en la Athletissima. Mientras el ruso Aleksey Dmitrik no es ni la sombra de su versión invernal y se fue con 2,20m y el canadiense Derek Drouin tampoco pudo mejorar los 2,35m, el catarí Mutaz Essa Barshim, con su disciplina habitual, llegó esta vez a los 2,28m, como el ruso Ivan Ukhov. Los 2,40m, con los que topó el del Golfo y que rechazó el último para fracasar en 242 centímetros, fueron esta vez el terreno de dos ucranianos, Bohdan Bondarenko, a la segunda, para ganar la competición, y su compatriota Andrey Protsenko, ya muy en forma en Nueva York, eclipsado por el show de Barshim y Bondarenko, que explotó definitivamente al borde la eliminación, con un estilo por pulir, casi trágico, en el que la barra siempre parece a punto de caer cuando la sobrevuela. Su compañero de bandera volvió a marcharse directo a por la plusmarca mundial. En su obsesión por los 2,46m parece dispuesto a batir el récord de intentos de récord. Esta vez no estuvo ni por asomo cerca de lograrlo, más negado que en alturas anteriores.

En el foso, victoria para el estadounidense Jeff Henderson en longitud con una marca notable, 8,31m, por delante del campeón olímpico, Greg Rutherford, en una prueba ciclotímica, una ruleta que cada día premia a uno. Por ejemplo, el ruso Aleksandr Menkov, campeón mundial, apenas pasó de los 8m, siendo sexto. Mientras, en disco, sin Harting, por fin el polaco Piotr Malachowski pudo lograr un triunfo con un mejor intento de 66,63m, aunque el cubano Jorge Fernández se quedó a solo 13 centímetros de amargarle la tarde en una prueba en la que el único español en Lausanne, Frank Casañas, fue sexto (63,86m). Los lanzamientos también enfocaron a las mujeres. La checa Barbara Spotakova ganó, como en el Europeo por selecciones, en jabalina (66.72m) y Valerie Adams venció en peso (20,42m). Y van 51 veces seguidas. La 52 no será en París, porque allí no hay peso, pero sí Diamond League ya este mismo sábado. Saint-Denis espera.

@Ismael_Prz


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