Higuero y Macias lo ponen a cien




 CRÓNICA: El arandino en 3000m y la zaragozana en 1500m suman dos platas gracias a su inteligencia y a una última vuelta portentosa. 100 medallas de España en los Europeos indoor. López, Marco, Bustos, Casado y Ruíz, a las finales del domingo.

 Como se deducía del horario, las seis de la tarde podía ser la hora mágica de España en Goteborg. En menos de media hora, la emoción se sucedió a raudales. Dos mediofondistas, como no, pusieron el contador nacional a cien en los Europeos en pista cubierta. Un centenar de medallas desde 1970, desde que el campeonato es tal y no se denomina Juegos Europeos. La firma al número redondo la tuvo que poner todo un clásico del atletismo español. El arandino Juan Carlos Higuero ha marcado el siglo XXI en la siempre competida prueba del 1500. Siempre pareció que pudo llegar a más a nivel mundial, pero en el viejo continente lo ha sido todo. Con esta, cuatro veces ha subido al podio en este evento y tres en esta ciudad, pues fue doble bronce al aire libre en 2006. Pero la medalla del Scandinavium no es una más. Es la primera que consigue en los 3000m tras penar lesiones que parecieron apartarlo de la pomada en el kilómetro y medio patrio. Ni siquiera fue a Londres. Pero el león ha vuelto. Lo de Isabel Macías es otra historia distinta. A sus 28 años, además de ir por su tercera carrera universitaria, no hace más que progresar en la otra, la atlética. Quinta hace dos años, la aragonesa asumió hoy el papel protagonista una vez supo, una hora antes de la carrera, que Natalia Rodríguez, lesionada en la serie de ayer del sóleo y vendada y dolorida hoy, renunciaba a la final en la que era la segunda favorita. Siempre a la sombra de la tarraconense (plata en 2009) y de Nuria Fernández (plata en 2011), en Gotemburgo le tocó seguir su senda con otra plata valiosísima. Así era su sonrisa en el podio: incontenible. “Es mi mejor carrera de siempre”, dijo en las entrevistas oficiales.

Isabel Macías, nueva subcampeona de Europa. Foroatletismo.

Isabel Macías, nueva subcampeona de Europa. Foroatletismo.

Hasta ahí las diferencias, porque además del color, los dos primeros medallistas españoles en Gotemburgo compartieron la inteligencia y la velocidad terminal como grandes armas. Ambas finales tenían los oros casi asignados de partida. Iban a ser para dos etíopes de nacimiento nacionalizados europeos. El azerbayano Ibrahimov había corrido los 3000m cinco segundos más rápido que el resto de sus rivales y la sueca Aregawi, once segundos más rápido que el resto los 1500m femeninos. Con esas premisas, podrían olvidarse del resto. Eso pensó la millera, que ejecutó una cabalgada en solitario desde el pistoletazo inicial. Por detrás, hasta 60 metros más lejos, se jugó otra carrera, en la que la aragonesa fue la más lista. Sin perder la cuerda nunca, al toque de la campana se decidió a actuar. Calculó y fue sobrepasando, una a una, a todas, incluida la polaca Broniatowska, en el último momento. Tan pletórica, que levantó las manos para la foto finish (4,14).

A Ibrahimov le salió un rival, o un amigo, depende cómo se mire, en los 3000m. El turco Arikan se empeñó en acompañarle y los dos se rifaron la cabeza de la prueba hasta que el motor del otomano se caló. La pareja puso el grupo en fila india e Higuero, extraño en él, se mantuvo en los primeros vagones a una distancia moderada. Con la cabeza fría que da la experiencia, el arandino no se cebó en la persecución del azerbayano, error de los franceses Kowal y Carvalho, al final fuera del podio. Esperó a la última vuelta y ahí lanzó su ataque demoledor. No se le terminaron los cambios. Siempre tuvo otro. Para los franceses y para el joven irlandés Olionaird. Si le dan más metros, ni siquiera resiste Ibrahimov. Más tranquilo, siempre por detrás del jefe, se desenvolvió Roberto Alaiz en su primera final internacional. Terminó séptimo (7,55,12), cinco segundos por detrás del león de la manada, que ahora, en 3000m, vuelve a ser de plata.

Higuero, subcampeón europeo de 3000m

Higuero, subcampeón europeo de 3000m

Aún sin Natalia, aún sin Ángel David Rodríguez, mejor en el ranking de este invierno que los dos medallistas, España completó el sábado gran parte del trabajo, pero no se relajó de cara al domingo, que puede ser pirotécnico. En las siempre temibles semis de 800m, Kevin López (1.48 minutos) mandó con aires de mariscal y reflexionó después: ”Hoy si los he llevado a mi terreno, como mejor se correr”. Marco (1,49) pretendió hacer exactamente lo mismo, primero desde el principio. Al fin y al cabo es su estilo en la pista cubierta. Agarrar la cuerda hasta morir. Sin la potencia final de su compañero de entrenamientos en Sevilla, le superaron en la parrilla, pero pudo ser tercero, el puesto que le quitó a Francisco Roldán (1,50), el debutante, que entró 30 centésimas después, eliminado. Aún hay jerarquías. Los hombres de Paco, como se les llama por su entrenador, estarán a las 11:30 de la mañana entre los seis que se jueguen las medallas, inglés Mohammed y polaco Kszczot -ganado por Kevin- incluidos. El oro está en un pañuelo.

El mismo aire de criba tenía la primera ronda de 1500m, que conducía directamente a la final. David Bustos lo hizo fácil. Ozbilen, el favorito de su serie, lanzó la carrera y el balear tuvo que seguirle. Moderándose, eso sí. Cuando el turco quiso hacer una exhibición, el joven, bronce europeo en Helsinki el pasado junio, guardó la distancia para entrar segundo sin terminar de forzar (3,39). Fue más rápido que Arturo Casado, cómodo en una carrera más pausada, a 3,43, ahora delante, ahora detrás, con su aire marcial, terminó entrando junto a Mekhissi-Bennabad, el líder del año. El turco, el francés, el polaco Lewandowski, vigente campeón de 800, y los dos españoles prometen una final igualada a las seis de la tarde. No estará en ella Álvaro Rodríguez, incomprensiblemente mal, incomprensiblemente séptimo, casi diez segundos más lento que su marca, purgando en la última vuelta, atacado por un tic nervioso en la pierna que lo hizo entrar casi andando. “Pues nada, esto es lo que hay. Soy un atleta calamitoso, un caso sin precedentes digno de estudio, la madre que me parió…”, se lamentó, cargado de autocrítica, como en Londres 2012, el vallisoletano, cuyo desamor con las grandes competiciones empieza a ser preocupante

Tampoco les fue nada bien la mañana a las mujeres de los tres kilómetros. Habían realizado la mínima de participación, así que nadie podrá achacar su convocatoria, pero lo cierto es que no eran candidatas a nada y tampoco supieron luchar por ello. Penúltimas terminaron las dos. siempre secundarias, en 9,17 minutos Paula González y en unos aún peores 9,23 Teresa Urbina. Jean María Okutu, un debutante, este sí, invitado a Gotemburgo con esperanza, no se ganó el aplauso. Sus 7,65m en longitud se demostraron insuficientes para entrar a la final. A Úrsula Ruíz no la pasan estas cosas. Sabe competir y lo demostró imitando a Sarrapio el viernes, a la que acompañará en la matinal del domingo en el Scandinavium. En el último intento, se coló octava a la final de peso de este domingo (11:10) con un lanzamiento de 17,46m, lo justo para darse el gustazo. Más esperable era lo de Ruth Beitia, sobrada en la calificación. La alegría vino más de sus rivales. La joven italiana Trost, la única que la supera este año, se dejó tres nulos por el camino, y hasta la belga Hellebaut, competidora como pocas, falló uno en 1,89m. La batalla mental a tres por el oro (16:40) tiene a la cántabra como campeona por el momento. Será una más de las de este domingo camino ya de las 200.


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