Final del camino en la cima




Barshim consigue la segunda mejor marca de la historia en salto de altura (2,43m). Gatlin, Birech, Felix, Lavillenie, Adams y Spotakova también firman el mejor registro del año en el cierre de la Diamond League en Bruselas, que corona a los últimos 16 vencedores de la temporada.

En el Rey Balduino de Bruselas el atletismo se despedía de su Liga de Diamante después de 14 reuniones del máximo nivel desde el pasado mes de mayo, con el punto culminante en Mónaco, y lo hizo a lo grande, con una reunión que, ya en septiembre, arrojó siete mejores marcas del año (todas acompañadas del diamante), algunas tan espectaculares como las del catarí Mutaz Essa Barshim en salto de altura. Brincó 2,43m que levantaron el estadio porque, además de colocarlo, ya en solitario, como el segundo hombre que más alto ha llegado de la historia, a solo dos centímetros de Javier Sotomayor, a tres de batir su récord mundial, supuso el vuelco final a la clasificación del diamante, la victoria sobre su máximo rival, el ucraniano Bohdan Bondarenko, al que igualaba a tres victorias pero rebasaba por vencer en la gran final. Barshim y el europeo protagonizaron la última gran reunión como lo han hecho durante toda la temporada, con los dos llegando a tentar otra vez la plusmarca mundial sin éxito (el ucraniano se guardó dos intentos).

Barshim. Foto de Pupo.

Barshim. Foto de Pupo.

A falta de la Copa Continental de Marrakech del próximo fin de semana, el catarí acaba un escalón por encima tras otro duelo colosal en el que el vencedor pareció más dubitativo con sus nulos en 2,28 y 2,37 metros. Mientras, Bondarenko, fiel a su estilo, fue ahorrando saltos y llegó limpio hasta 2,40 metros, antes de chocar allí donde el enjuto Barshim voló como nunca, con esa flexibilidad increíble que le iguala el cuerpo en dos sobre el listón, la cabeza al otro lado y los pies a este, pero siempre a la misma altura, en esas décimas que parecen una eternidad antes de impulsar los pies de un latigazo y besar la colchoneta.

Barshim compartió el foco. Justin Gatlin, por ejemplo, se aseguró el diamante ante su compatriota Michael Rodgersm, que fue segundo. Lo hizo reafirmando ser el velocista más rápido de 2014 (9,77s) con los jamaicanos de relax y empujando, además, a cuatro hombres a bajar de los 10 segundos. Aunque no contaba para el diamante, también se llevó los 200m con un marcón (19,71m) En la misma prueba femenina, ya de verdad, y a pesar del fulgurante inicio de temporada de la nigeriana Blessing Okagbare, la estadounidense Allyson Felix (22,02s) reafirmó su victoria como la mas veloz de la curva de la temporada.

También en los obstáculos hubo que esperar hasta el 5 de septiembre para ver a un atleta por debajo de los ocho minutos. Fue el keniata Jairus Birech, por supuesto, que tenía el diamante en el bolso desde hace tiempo tras seis victorias en siete carreras este año, en el que la revelación de 2013 Conseslus Kipruto se ha mantenido en segundo plano y Ezekiel Kemboi, Brimin Kiprop Kipruto o Paul Kipsiele Koech, triunvirato de la prueba durante una década han cedido ante el nuevo rey de la manada, en Kenia y en el mundo. Birech voló en solitario entre los obstáculos, flotó sobre ellos y solo mostró los típicos problemas africanos -y, por tanto, margen de mejora- en el paso de la ría. A su llegada, muy por delante del polémico francés Mahdiene Mekhissi-Bennabad, el reloj marcaba 7,58,41.

De estrella en crecimiento a estrella consolidada, aunque con la misma superioridad que Birech de seis victorias y 28 puntos, Renaud Lavillenie se recuperó de horrible tarde de Estocolmo de los tres nulos y volvió a demostrar ser el mejor del año a pesar de estar lejos de su mejor rendimiento. El atleta del año después de su récord mundial de febrero voló en Bruselas hasta los 5,93m en pértiga. Una marca que, viniendo de él, ya no impresiona a nadie, pero que mejora tres centímetros lo mejor hecho este verano y sirvió para poner un océano de por medio con los demás rivales. El griego Filippides, vencedor en Suecia, frenó en 5,65m.

Valerie Adams. Foto de Pupo.

Valerie Adams. Foto de Pupo.

Que aun se puede ser más regular que el keniata y el francés lo demostró la neozelandesa Valerie Adams. Siete concursos, siete victorias. Ni siquiera el desaparecido Bolt es tan fiable en el atletismo mundial. 56 competiciones sin conocer la derrota y cuatro diamantes consecutivos lo atestiguan. En el peso, Adams fue en Bruselas un poco más lejos y llegó a los 20,59m, sin faltar a la costumbre de pasar de los 2.000 centímetros cada día. Tirando la jabalina, la checa Barbara Spotakova también tenía el diamante en la mano, y se regaló 67,99 metros en la última reunión de la Liga.

Los terrenales

Otros nueve atletas se subieron al podio de los vencedores de la temporada, pero sin el brillo de una última mejor marca del año en su prueba. Sin su día más fino, la colombiana Caterine Ibarguen en triple salto (14,98m) sumó otra victoria a la general demostrando estar en otra dimensión diferente a las demás. Tampoco tuvo rival en los 400m vallas la jamaicana Kaliese Spencer (54,12), ganadora en todas las pruebas desde Eugene. En las vallas, pero en los 110 metros, el galo Pascal Martinot-Lagarde (13,08s), demostró ser indiscutiblemente el mejor de una temporada relajada de los estadounidenses y ganó el diamante pese a que su regularidad en esta competición haya sido tan insistente como sus fallos al competir con Francia, como ocurrió en Braunschweig y Zúrich.

En los 3.000 metros femeninos, que contaban como 5.000m, la keniata Mercy Cherono (8.28.95) dejó ligeramente atrás a la holandesa Siffan Hassan y a la etíope Genzebe Dibaba, que tras su espléndido invierno de los tres récords mundiales ni siquiera pudo con el diamante. Cherono se lo guardará tras cuatro victorias, el doble de las que le han valido al sudafricano Godfrey Khotso Mokoena en longitud el título. Una buena tarde en Estocolmo y otra este viernes (8,19m) y ningún punto más le bastaron para llevarse el trofeo al más regular en una prueba en estado de anarquía desde hace tiempo, donde nadie aguanta como cabeza visible y donde nadie ha apostado verdaderamente por el diamante en 2014.

No todos los ganadores en Bélgica se correspondieron con los de la general. Por ejemplo, en los 1.500m el campeón olímpico de Algeria Taoufik Makhloufi, volvió a mostrar su mejor versión con un potente ataque a falta de 200 metros. Silas Kiplagat le dio alcance, pero el siempre bajo sospecha oro en Londres le derrotó por solo dos centésimas (3,31,78). El keniata se llevó el diamante ante la dimisión de su compatriota Asbel Kiprop, el campeón mundial, que tras intentar el récord mundial en Mónaco y no solo fracasar sino también ceder ante Kiplagat, demostró no tener ya fuerzas (entró 11º). Su compatriota Eunice Sum también levantado el pie, aunque un tercer puesto (la última que bajó de dos minutos) le era tan suficiente como cualquier otro para llevarse el trofeo. Ganó la estadounidense Brenda Martínez (1.58.84) a la británica Lindsey Sharp y de paso le arrabató el segundo puesto.

Una situación parecida ocurrió en los 400m, donde la estadounidense Sanya Richards fue la única en bajar de 50 segundos (49,98s), aunque la jamaicana Novlene Williams-Mills, tercera, se aseguró el diamante. El disco masculino fue otro ejemplo de esta circunstancia. Ganó el alemán Robert Harting (67,57m), pero el segundo puesto Piotr Malachowski, a 22 centímetros, le sirvió para llevarse el diamante por dos puntos. El polaco ha aprovechado las ausencias del teutón en Doha, Laussane y Mónaco para cimentar una victoria que parece un espejismo, porque Harting ha minado la moral a Malachowski hasta tal punto de vencerlo en cada cara a cara. Sin embargo, la Diamond League, que se despide hasta 2015, no reflejó eso. Problemas de una competición que ha dejado casi todos los mejores momentos de un año sin Mundial ni Juegos pero que todavía necesita más compromiso de algunos para hacer su honor a su nombre de Liga.

@Ismael_Prz


Deja un Comentario