Farah y Schippers cimentan el doblete




El británico se impone en los 10.000m y la neerlandesa en los 100m femeninos. Gran Bretaña ya es líder del medallero, después de ganar también el hectómetro masculino con James Dasaolu y el de vallas femenino con Tiffany Porter. Krauchanka se lleva el decatlón y Harting el disco.

La segunda jornada en el Letzigrund, retrasada 45 minutos por el mal tiempo, que afectó especialmente a los decatletas, sirvió para que dos candidatos a estrellas del Europeo empezaran a cimentar sus dobletes. Fueron el británico Mo Farah, doble campeón mundial y olímpico, que busca repetir sus dos oros de 2010, y la holandesa Jessica Schippers, la pretendiente a reina de la velocidad. A los dos les costó esfuerzo, lejos de la superioridad que podría parecer. Mientras que para el primero parecía el oro más sencillo, toda vez que este año no se haya prodigado en los cinco kilómetros y haya optado por las grandes distancias, para la segunda el hectómetro que ganó era un reto, pues su prueba más fuerte este año son los 200m, que ahora se antojan un trámite.

Mo Farah. Foto de Dean Mouhtaropoulos.

Mo Farah. Foto de Dean Mouhtaropoulos.

El primero en edificar el doblete fue Mo Farah (28,08.11), quien llegaba con ciertas dudas tras no prodigarse en la pista el año de su debut en el maratón. El doble campeón olímpico y mundial celebró con rabia otro título europeo, casi una cuestión menor para él, después de una victoria en la que sufrió más que en otras citas con africanos. En una carrera en la que solo el italiano Daniele Meucci, en el primer kilómetro (2.55), y el vigente campeón, el turco Paul Kemboi Arikan, de origen keniata, que lo intentó yéndose a lo loco y abriendo un hueco de 40 metros, arriesgaron. Muy pronto el grupo se partió y solo ocho atletas se mantuvieron en la persecución, con Mo Farah asumiendo las responsabilidades, hasta que Ali Kaya, también turco de origen keniano, en el día de su carrera más rápida, aceleró de verdad para cazar a su compatriota.

Cuando el tren de Kaya llegó hasta Arikan, el primero fue tan cruel de obligar al segundo a seguir marcando el ritmo, algo que pagaría al final quedándose a las puertas del podio. Farah se metió entre los turcos, y solo cuando a falta de algo más de dos kilómetros todos se miraban y Meucci volvió a amagar con ponerse en cabeza, al británico le tocó asumir el mando. Farah amenazó sin dar cuando quedaba kilómetro y medio, pero lo cierto es que le costó un mundo despegar a los que quedaban. Hasta la entrada en la última recta su victoria no fue clara. Tuvo que soportar el ataque largo por fuera de Kaya (28.08.71) , quien acabó claudicando al final ante el también británico Andy Vernon (28.08.66), blanco, que después de aguantar en el grupo tapado, lo dio todo en la recta definitiva consumando el doblete británico.

La segunda fue la holandesa Dafne Schippers, que llegaba a Zúrich con la misma marca que la francesa Miriam Soumaré. Ya en las semifinales la gala pareció más crispada y la holandesa dio una impresión de más facilidad, la que no disfrutó en el inicio de la final, donde tuvo que remar en contra a un regular inicio (aunque no una mala salida). Hasta que la meta no se venía encima, allá por los 90 metros, la neérlandesa no superó a la francesa (11,12s) por cuatro centésimas (11,16s). Detrás, de menos a más, soportando la velocidad, la británica Ashleigh Nelson, que ya sorprendió en semis, se colgaba el bronce (11,22s). La mítica búlgara Ivet Lalova tenía que conformarse con la quinta plaza.

Sí fracasó en su intento Christophe Lemaitre de doblete, como Schippers, mucho más favorito en los 200m. No salió bien el francés, que tenía la responsabilidad de defender el favoritismo de Francia una vez que el más rápido del año, Jimmy Vicaut, lesionado, no partiese en semifinales. Lemaitre vio como, por su izquierda, el británico James Dasaoulu (10,06s) heredaba su corona de 2010 y 2012 con cierta facilidad, la suficiente como para entrar en meta girando la cabeza a la derecha. El galo acabó apretando para no perder la plata (10,13s) y meterse entre los británicos, pues el hipermusculado Harry Aikines-Aryeetey (13,22s), que dejó fuera del podio a su compatriota polémico, Dwain Chambers, se colgó el bronce. El nuevo rey de la velocidad europea se corona a los 26 después de bastantes años entre los mejores velocistas del continente, aunque solo la plata del campeonato indoor de Gotemburgo en 2013 decoraba hasta hoy su palmarés, que mejora en las tablas de registros. El año pasado demostró que es más rápido de lo que se ha corrido esta temporada cuando cubrió el hectómetro en 9,91s, una marca notabilísima a nivel europeo.

Schippers en la final de 100m. Foto de Ian Walton

Schippers en la final de 100m. Foto de Ian Walton

Cuatro platas de Francia

Antes de ese cuarto oro británico, había llegado el tercero en las vallas, donde Francia vio frustrada su intención de ganar la prueba masculina y femenina y se colgó la cuarta plata de la tarde. Tendrá que encomendarse a Martinot-Lagarde, después de que Cindy Billaud acabara llorando tras ceder ante la británica Tiffany Porter (12,76s), enchufada desde la primera valla. La británica siempre estuvo un milímetro por delante, en cada valla, y aunque no puedo despegarse de la francesa, que solo llegó a tres centésimas (12,79s), mantuvo su dominio hasta el final. Otra Cindy, la alemana Roleder (12,82s) tampoco estuvo lejos de la cabeza, aunque tuvo que quedarse con el bronce, una vez que su compatriota Nadine Hildebrand, más rápida que ella este año pero dubitativa desde las semifinales, terminase sexta.

Tras tanto oro al alcance de las manos, Francia se encontró con la victoria, por fin, en la longitud femenina, una de las pruebas más igualadas sobre el papel. Eloyse Lesueur completó una magnífica temporada tras ser campeona del mundo bajo techo en Sopot y, con un brinco de exactamente la misma distancia, 6,85m, ajustado perfecto a la tabla, desarrollando dos zancadas que acabaron despatarrándola en el aire, pese a que luego caiga perfecta, con el estilo que no mantiene en el vuelo, revalidó su título de Helsinki 2012 en el cuarto intento. En ese momento ya buscaba la ducha Anna Klyashtornaya, la rusa líder del año con un centímetro más que la francesa. Así, la croata Ivana Spanovic, que fue la primera en golpear (6,81m) con el viento en contra pero no logró progresar, se colgó la plata, y a la otra rusa, Darya Klishina, más regular, le valió un salto lejano a su capacidad (6,65m) para colgarse el bronce, que se decidió por el segundo mejor intento (6,53m-6,45m) ante la joven alemana Malaika Mihambo.

El sexto gran oro de Harting

En el otro concurso del día, el del disco, el favorito Robert Harting no pareció estar en su mejor día, pero 66,07m le valieron para llevarse una final muy barata en la que acabó besando el círculo y quitándose la camiseta, evitando su ya legendaria celebración de rompérsela en una demostración de poderío porque estaba amenazado de denuncia por faltar a los símbolos alemanes. Con o sin gesto, Harting no sufrió ninguna amenaza, ni siquiera la del líder del año Piotr Malachowski, que en un día aún peor se quedó fuera del podio, superado por el estonio Gerd Kanter (64,75m), campeón olímpico en Pekin, y por su compatriota Robert Urbanek (63,81m). El alemán se mantiene como campeón de todo.

Los hombres del decatlón cumplieron con la tradición de tirarse al suelo, exhaustos, tras la disputa de la última prueba, los 1.500m, después de dos jornadas agotadoras, especialmente la última, en la que la lluvia retrasó la pértiga a mitad de la prueba hasta la tarde y, a partir de ahí todo fue a contrarreloj, con la jabalina echándose encima. Y ahí, el bielorruso Andrei Krauchanka (8.816), subcampeón olímpico en Pekin y bronce en Barcelona 2010, se impuso tras ser vencer en la altura, donde sumó más de un millar de puntos. Por detrás, ocurrió algo poco habitual. El francés Kevin Mayer, escaló cuatro puestos, del sexto al segundo, tras ser cuarto en el kilómetro y medio, su mejor especialidad junto con la pértiga y la longitud, y desplazó al bronce al ruso Ilya Shkurenyov, un joven talento de 23 años, al que no le valió el mejor decatlón de su vida (8.498) para mantener su posición. Peor les fue a los alemanes Arthur Abele y Kai Kazmirek, que se vieron en haciendo doblete por la mañana y cayeron hasta la quinta y sexta posición por la tarde, tras el holandés Eelco Santnicolaas (8.478), el mejor en la pértiga.

@Ismael_Prz

 

 


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