Farah juega con todos




  • El británico vuelve a batir a keniatas y etíopes en la final de 10.000m
  • Edna Kiplagat revalida título en un maratón en la que la italiana Straneo tiró 40km
  • Usain Bolt pasa de ronda cómodamente en los 100m: 10.07s

Mo Farah, el británico nacido en Somalia al que hace siete veranos ganaba Jesús España, cumplió con el guión que le señalaba como la estrella a seguir en el primer día del Mundial de Atletismo de Moscú. En su primer 10.000m del año ganó su primer título mundial con la jerarquía de un mariscal. Campeón olímpico y mundial, nadie duda de su dominio del fondo. Es el sucesor de Kenenisa Bekele, ausente en Moscú, aunque sus métodos son distintos. Centrado en el título y no en la marca, empezó la final como si la carrera no fuera con él. En un grupo estirado por el ugandés Ayeko (63 segundos la primera vuelta) y después por el keniata Tanui, Farah se mantuvo en la cola hasta pasados los dos kilómetros. África llevó el mando durante toda la final, pero no ejecutó la única estrategia que podría haber desgastado al británico: una carrera rápida cerca o por debajo de los 27 minutos. Al contrario, relajaron tanto el rimo en el segundo kilómetro que Farah subió a saludar y bajó de nuevo a mitad de la serpiente multicolor que fue el grupo.

Mo Farah en una de sus celebraciones habituales

Mo Farah en una de sus celebraciones habituales

Pareció el monitor de una excursión moviéndose por un tren, controlando por aquí y por allá que todo estuviese en orden. Y mientras, Tanui llevaba el ritmo a unos 66 segundos la vuelta, 13:49 por los 5000m y luego otra vez a relajarse: 2:47 el sexto kilómetro, 2:28 el séptimo. La carrera no aceleraba y Farah volvió a subir y a amagar a falta de 1800m. Pero no era el golpe de gracia, esperado y previsible. Todavía el estadounidense Ritzenhein tenía que ponerse a llevar el mando para ayudar a Galen Rupp, su compatriota, el blanco subcampeón olímpico que lucha entre negros y entrena con Farah, que se perdió al final y se quedó fuera del podio. Y entonces sí Farah estiró la cuerda y se llevó consigo al campeón en Daegu, el etíope Jeilan, que superó en la última recta al keniata Tanui. Pero a diferencia de Bekele, que limpiaba la retaguardia en los últimos 400m, a Farah le aguantaron hasta el final de su última vuelta en 54,49s. Con más emoción, igualmente campeón (27.21.71). El primer paso hacia el doblete de Moscú. Los cinco kilómetros son su próxima aventura.

Si el británico era la estrella prevista, la heroína fue una italiana. Valeria Straneo no ganó el maratón femenino, pero los que vieron los 42,195m junto al río Moscova recordarán más su exhibición que el mejor final de la keniata Edna Kiplagat, que reeditó el título mundial después de hundirse en Londres. A los 37 años, la fondista piamontesa que fue octava en Londres en una carrera más rápida, tiró durante 40km. Desde la salida del estadio hasta que se volvía a vislumbrar el Luzhniki. Nadie la dio un relevo, y eso que las demás le acompañaban por pares: Dos etíopes, dos keniatas, dos japonesas, dos chinas. Luego llegaron los hundimientos. De la campeona olímpica Gelana, que no llegó al kilómetro 15, de las chinas y de la etíope Melkamu después del kilómetro 30. Straneo seguía impasible tras sus gafas de sol. Y Kiplagat se limitaba a seguirla confiada en sus posibilidades de entrar primera en el estadio. Un trágico final para la italiana que sobrevino exactamente en el kilómetro 40. Tras 2.25.44 horas de carrera, Kiplagat volvió a saborear la gloria gracias a su correr más económico, pero Straneo no iba a permitir perder la plata, y nunca tuvo problemas para retenerla ante la japonesa Fukushi, tercera. Su exhibición no merecía menos.

Decatlón entre americanos

La primera jornada mundialista, con poco público y buena temperatura no se caracterizó por los sustos. Ashton Eaton cerró la primera jornada del decatlón en cabeza sobre su compatriota, el jovencísimo Gunnar Nixon, por sólo 9 puntos gracias a las carreras. Un magnífico 400 (46,02s) le permitió recuperar el liderato ganado en los 100m (10,37s) y en la longitud (7,73m) y perdido en el peso (14,39m) y la altura (1,93m). Precisamente en la cuarta prueba ganó Nixon y se hundió el campeón mundial, Trey Hardee, resentido de una lesión que le impidió hacer un salto válido. No habrá triplete, pero parece que el hombre diez será americano.

Tampoco los 100m depararon sorpresas a la espera del gran día. Todos los favoritos avanzaron a semifinales en unas series durísimas. Un Bolt más serio de lo habitual entró tan relajado como siempre en meta marcando 10,07s en la última serie. Antes se había corrido más: Rodgers en 9.98s, Gatlin en 9.99s, Bailey-Cole y Bledman en 10.02s, Vicaut en 10.06 y Ashmeade en 10,12. Hasta el británico Dasaolu, el que más jugó a la ruleta de los favoritos, consiguió pasar con el último tiempo: 10,20s. El juego de máscaras de la primera ronda mostró poco. De nada sirven estos tiempos. Las semifinales de mañana (17:05) serán una nueva historia.

También será borrón y cuenta nueva la final de longitud. Eso quiere la líder del año, Britney Reese, que estuvo a punto de quedarse fuera de la final tras no pasar de 6,57m en la calificación. Su compatriota Deloach Soukop también jugó con fuego (6,58m). Las americanas deberán mejorar hoy a las 17:00 si no quieren que la realidad tumbe a los rankings.


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