Esperaban a Kiprop, llegaron los demás




En la reunión más espectacular del año siete hombres bajan de 3,30 en los 1.500m, cinco de 1,43 en los 800m, nueve mujeres de los 15 minutos en los 5.000 y ocho de los dos minutos en los 800m. La colombiana Ibargüen, quinta de la historia en triple. Bondarenko vuelve a ganar con 2,40m. Récords franceses para Bosse y Martinot-Lagarde.

En el estadio Luis II de Mónaco, sede de la reunión Herculis de la Diamond League todo el mundo buscaba a Asbel Kiprop, el fabuloso atleta que amenazaba con romper el récord mundial de El Guerrouj, los 3,26 minutos clavados que corrió en 1998, y se encontraron a todos menos a él, incapaz siquiera de ganar una carrera a su medida, sorprendido y humillado al final por su compatriota Silas Kiplagat. No fue el único que le robó el foco en la reunión de más nivel del año, la que puso patas arriba muchos rankings, donde la colombiana Caterine Ibargüen sacó de un saltazo al triple del ostracismo con 15,31m que valían el récord de América y el de la Liga de Diamante y colocarse como la quinta mujer de la historia; donde Justin Gatlin continuó su línea triunfal de la temporada esta vez en una prueba que no se le adapta tanto, los 200m, donde venció con unos espectaculares 19,68s, que pulverizan la mejor marca mundial del año en la prueba de la curva y dejaron cuarto a Tyson Gay; donde su compatriota Tori Bowie hizo lo propio en los 100m femeninos (10,80s); y con los saltadores de altura, todos los magníficos, que volvieron a amagar con espectaculares registros, aunque esta vez solo Bohdan Bondarenko superara los 2,40m, elevación que le sirvió para vencer.

Silas Kiplagat. Foto de Paolo Bruno.

Silas Kiplagat. Foto de Paolo Bruno.

Pero hubo más aspirantes al papel principal, por ejemplo los franceses, que se salieron en tierras fronterizas con un Pascal Martinot-Lagarde llorando a moco tendido en el podio minutos después de bajar por primera vez en su vida de los 13 segundos en los 110m.v (12,95s) batiendo el récord de Francia, misma hazaña que firmó el mediofondista Pierre Ambroise Bosse (1.42.53, y eso que ganó el botsuano Nijel Amos, con 1.42.45, mejor marca del año) que dejó a David Rudisha en quinto lugar cuando mejor parecía; o sus homólogas las ochocentistas, que enfrentaban a las mejores del año y hasta ocho bajaron de los dos minutos, con la estadounidense Ajee Wilson repitiendo victoria y apuntándose el mejor registro este 2014 (1.57.67) y llevando a la keniata Eunice Sum a su mejor tiempo esta temporada (1.57.92); o la magnífica hermanísima Genzebe Dibaba apuntándose la carrera más rápida del verano sobre 5000m, donde nueve mujeres bajaron de los quince minutos y la española Dolores Checa no pudo acabar.

Todo ellos reclamaron la atención que Kiprop prometía monopolizar con una marca descomunal, una creencia que fue perdiendo fuelle según se desarrollaba la carrera y el grupo no se partía como era esperable. Imposible un tren al ritmo de 3,26. Lo que estaba sucediendo es que no se seguía el ritmo. Los 2.37 en los 1200m ya desbarataban todas las opciones. Lo que estaba por llegar era el adelantamiento de Silas Kiplagat, para marcar la cuarta mejor marca todos los tiempos y encabezar probablemente la carrera de más nivel que recuerda la historia, con siete atletas por debajo de los 3,30s: el keniata Ronald Kwemoi, el djibutiense Ayanleh Souleiman, el marroquí Abdelaati Iguider, el etíope Aman Wote y el neozelandés Nicholas Willis, además de los dos citados, revolucionando la lista de la prueba y pulverizando récords de todo pelaje.

Caterine Ibargüen, quinta de la historia en triple. Foto de Mark Kolve

Caterine Ibargüen, quinta de la historia en triple. Foto de Mark Kolve

En la otra prueba esperadísima, la altura, Bondarenko y Barshim no fallaron a sus patrones, que marcaban que el ucraniano saltaría en cuatro alturas y el catarí en siete, pese a que el primero llegara más alto, a los 2,40m a la primera. Luego, sin Barshim, frenado en 2,37, intentando dos veces sin éxito los 240 centímetros y cerrando con otro nulo que rozó los 2,43m, el europeo no pudo lograr precisamente ese récord de Europa.

Con tal nivel, se quedó reducido a la nada la enésima victoria de la neozelandesa Valerie Adams en peso (20,38s), la del polaco Piotr Malachowski en disco (65,84m), la de la brasileña Fabiana Murer repitiendo en pértiga (4,76m), la de la jamaicana Kaliese Spencer en los 400 metros vallas (54,09s) en un mal regreso de la checa Zuzana Hejnova, séptima, la del estadounidense LaShawn Merrit en 400m (44,30s), la de la también checa Barbara Spotakova en jabalina (66,96m), la del chino Jinzhe Li en longitud (8,09) o la del keniata Jairus Birech para ser aún más líder por el Diamante en los 3000m obstáculos (8.03.33), donde el español Víctor García, noveno, no pudo mejorar su marca (8.20.08). Después de tanta excitación, la Diamond se va de vacaciones hasta el 21 de agosto en Estocolmo, dejando el testigo de la competición a los Juegos de la Commonwealth y el Europeo de Zúrich

@Ismael_Prz


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