España se despeña en Helsinki




Las medallas de Luis Felipe Méliz en longitud y David Bustos en 1500m no impiden el fracaso español en Helsinki de un atletismo que llega a Londres 2012 muy débil.

La última tarde del Campeonato de Europa de Helsinki matizó levemente el desastre español. La medalla de plata de Luis Felipe Méliz en salto de longitud y de bronce de David Bustos en 1500 metros, las primeras de ambos en una gran competición, elevaron a cuatro el botín, la mitad de lo mínimo exigible, superar las siete de Barcelona 2010, en un campeonato con bajas importantes al que España acudió con toda la artillería disponible. El cambiante tiempo meteorológico que Jose María Odriozola argumentó para defender que los discóbolos Mario Pestano (5º) y Frank Casañas (6º) no estuvieran más cerca del podio es una excusa insostenible. Tampoco vale defender que faltaron la marcha y el maratón. Pudo restar algunos finalistas, aunque no tantos como para bajar de 26 a 14, pero en Barcelona esas pruebas solo aportaron una medalla. Descontando los metales en estas finales la progresión en este siglo es 11 en Munich, 8 en Goteborg, las 7 de Barcelona y las 4 de Helsinki. La caída es patente.

De la marcha y sólo de ella vivió precisamente España en el último mundial disputado en la capital finlandesa. Plata y bronce en los 20km marcha la primera jornada y a esperar más metales que nunca llegaron en esa semana de agosto. Entonces, poco después de los años más prolíficos del atletismo español, aquellos dos metales y diez atletas entre los ocho primeros se interpretaron como un fracaso sin paliativos. Siete años después, de Helsinki a Helsinki, firmar esos números a nivel mundial en los próximos Juegos Olímpicos de Londres sería lo más parecido a un milagro. El Europeo sólo sirvió para empeorar las expectativas de cara a la cita olímpica. A la preocupante situación de los ausentes Natalia Rodríguez, única medallista en el último mundial, y Arturo Casado, que no acudieron por sufrir lesiones que les han cortado su preparación en los 1500m se unen las horribles sensaciones que dejaron otras opciones como Marta Domínguez y Manuel Olmedo. La primera, en su primera competición importante tras su embarazo y su implicación en la Operación Galgo, inexplicablemente compitió lesionada arriesgando su estado a semanas de Londres. Si llega allí no estará para nada. Algo similar le sucede a Manuel Olmedo, el otro finalista en Daegu, que abandonó fuera de forma prometiendo renunciar a los Juegos si no corre en 3,33 en unos días. La exigencia del atletismo mundial no entiende de recuperaciones milagrosas y sólo Ruth Beitia, que tendrá que saltar más que los 197 centímetros que le valieron el oro para subir al podio olímpico, es una opción seria dentro del estadio. Después, solo queda aferrarse a la marcha femenina y al incombustible Bragado.

Tras la medalla de Víctor García y salvo la esperanza del jovencísimo mallorquín Bustos, tercero en una final de 1500m tan lenta y extraña que pudo premiar a cualquiera, y el saltador cubano hasta 2007 y ya finalista olímpico con España, que demostró por fin su calidad, el campeonato los dos últimos días fue una exhibición de impotencia. Quinta fue la defensora del título en 1500m Nuria Fernández, con Isabel Macías décima, quinto Castillejo, igual que el saltador Cáceres, y sexto Lamdassen en los 10.000m, 11ª  fue Lidia Rodríguez en 10.000m y 8ª Diana Martín en 3000m obstáculos. Berta Castells terminó novena en martillo. También los hubo que se quedaron a años luz de la final como el vallista Jackson Quiñonez, que ha visto como su prometedora carrera como español se diluía en este ciclo olímpico o la mayoría de los 27 jóvenes menores de 25 años, de los que muy pocos se revelaron como una esperanza para un atletismo español que esperaba coger moral en un Europeo de perfil bajo y, sin embargo, llegará a los Juegos en la situación más crítica en las últimas tres décadas.


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