España no se sale del guión




ANÁLISIS: COMO SE ESPERABA, ESPAÑA NO SUBIÓ AL PODIO EN UN MUNDIAL INDOOR DE ATLETISMO MARCADO POR LAS AUSENCIAS. ESTADOS UNIDOS ARRASA CON 11 OROS E ISINBAYEVA VUELVE A GANAR.

Cero medallas, un quinto puesto, un sexto y dos octavos. Ese es el balance del atletismo español en el mundial en pista cubierta que se ha celebrado este fin de semana en Estambul, una estación más en el trayecto descendente del deporte olímpico rey para España a cuatro meses de Londres. El vigésimocuarto puesto por puntos y decimocuarto entre los europeos parece un desastre para un deporte que hace una década se codeaba con los diez mejores países del mundo. Ahora llegan los matices. Faltaban dos de los tres medallistas de Doha 2010 y los principales nombres del panorama actual. Kevin López, Natalia Rodríguez, Nuria Fernández, Manuel Olmedo, Arturo Casado, Jesus España, Marta Dominguez se borraron de una cita que parece haber perdido en Europa la batalla que la Asociación Europa de Atletismo ha planteado al cargar aún más este año con un europeo bianual en junio que servirá de calentamiento olímpico.

No es la primera vez que el atletismo español se viene de vacío de esta cita, algo que ya ocurrió en 2004, también año olímpico. La diferencia es que aquella vez era la mala suerte y esta la realidad. España esta vez no tenía opciones. El cero español en el medallero era tan seguro como entregar un examen en blanco. Y como siempre que se espera lo peor, cualquier alegría se convierte en fiesta. Sorprendió agradablemente el relevo 4×400 metros, casi un relleno para una expedición raquítica esta vez por marcas e hinchada en lo posible por José María Odriozola, entrando en la final primero y superando a Polonia después. Su quinto puesto es la mejor actuación de un relevo español en esta competición y la mejor posición del equipo en una prueba que, paradójicamente, nunca estuvo entre las preferencias patrias.

Entre los españoles hubo de todo. Estuvieron los protagonistas de las pequeñas hazañas, como el velocista Ángel David Rodríguez superando al jamaicano Nesta Carter y tocando su techo de las semifinales por terceros mundiales consecutivos, los que cumplieron en su primera gran cita como Francisco Javier Abad, octavo en 1500 metros, quienes pasaron una ronda con mérito y se hundieron en la siguiente, como Isabel Macias, novena y asfixiada en la misma prueba o Luis Felipe Meliz, de 8,10 metros para entrar a la final de longitud –octavo- a sesenta centímetros menos allí. También hubo saltadoras como Ruth Beita, que superó su mal estado de forma para lograr un esforzado sexto puesto en altura, y compañeras del salto que se empeñan en rozar el sonrojo sistemáticamente como Sarrapio y su redundante triple nulo en triple salto o Concha Montaner y su paupérrimo salto de 6,37 metros en el foso, donde tampoco faltan las promesas que no acaban de explotar en momentos propicios. O lo que es lo mismo, Eusebio Caceres.

Si entre los españoles se notaron las bajas, la situación es extrapolable a todos los países. Al menos la cita sirvió para demostrar que Estados Unidos volverá a tener en el atletismo su principal granero de medallas en Londres. Sus 18 medallas duplicaron la cifra de los que jugarán en casa en los Juegos, y sus 10 oros no resisten la comparación con los siguientes -británicos, keniatas y etíopes- únicos países con dos oros. Si fue un mundial de ausencias también lo fue de regresos. Justin Gatlin ganó los 60 metros tras su larguísima ausencia por dopaje ocho años más tarde de su victoria en los Atenas 2004. Isinbayeva volvió a al oro en pértiga y Pamela Jelimo en 800 metros tras un ciclo olímpico para olvidar después de sus victorias en Pekín. Bernard Lagat, 37 años, demostró en unos emocionantísimos 3000 metros que aún pretende dar guerra en agosto y Ashton Eaton y Natalia Dobrynska pusieron los récords mundiales en las respectivas combinadas, que estarán muy abiertas en Stratford.

Los resultados vuelven a marcar la preocupante decadencia del atletismo español  y el regreso a cifras de un pasado demasiado lejano. Aún así todavía es posible agarrarse a una excusa real: Ninguno de los atletas que fueron a Estambul salvo quizá, y más por experiencia que por estado de forma, Ruth Beitia en altura es una baza real de subir al podio en Londres. En la capital británica se volverá a confiar en unos 1500 metros aún sólidos en ambos géneros y en el último servicio de algunos veteranos curtidos en mil batallas. Tras los Juegos, las coartadas habrán terminado.

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