España, dos quintos puestos sin récord




Los equipos de 4x800m y 4x1500m no baten marcas en la primera edición del Mundial de Relevos, que se lleva Estados Unidos venciendo en la mitad de las pruebas y apoyado en las chicas. Dos victorias para Blake y Ashmeade.
España firmó dos quintos puestos y una descalificación para abrir el expediente histórico de sus actuaciones en el Mundial de Relevos, que celebró su primera edición en Nassau (Bahamas). A los dos puestos de honor en los 4x800m y 4x1500m le acompaña el agrio sabor de no poder acercarse a los sendos récords nacionales en unas pruebas que se corren de ciento en viento. En la otra inhabitual carrera en la que se ejercitó España, los 4x200m, ni siquiera hubo esta posibilidad. Los 1,24,94 con los que acabó España no le habrían dado al acceso a la final, pero la marca ni siquiera quedará registrada porque un cambio entre Adriá Burriel y Óscar Husillos fuera de la zona en la última posta descalificaron al equipo cuando luchaban por la quinta plaza de la serie tras el concurso de Sergio Ruíz e Iván Jesús Ramos.
Kevin López. Foto de Ian Walton.

Kevin López. Foto de Ian Walton.

Era un mal comienzo para un campeonato que se presumía que iría a mejor. Minutos después, el equipo de 4x800m entraba quinto en meta (1.19.90). El buen inicio de Kevin López en la primera posta (1.48.10), segundo, solo por detrás de Kenia, los ganadores, no fue correspondido por Luis Alberto Marco (1.49), que se dejó ganar la posición por Estados Unidos y Bermudas. “Pude hacerlo mejor, tras encabezar el grupo 400 metros me dejé encerrar como un principiante”, explicó después en Twitter. Los dos más inexpertos, Alejandro Rodríguez (rondando el 1.50) y Francisco Roldán (1.52) retrasaron definitivamente al equipo, a ocho segundos de la cuarta posición de los australianos y a tres segundos del récord de España de 2006. Por delante, Polonia, con una táctica totalmente opuesta a España, guardando para el final a sus dos mejores hombres, Marcin Lewandowski y Adam Kszczot, sorprendieron a Estados Unidos y, por poco, no dan la campanada. El más bajo de los polacos a punto estuvo de sobrepasar a un derrengado Alfred Kipketer, que certificó la victoria keniata (7.08.40).

Más espectacular estuvieron los africanos en el 4x1500m, ya el domingo. Con tres hombres por debajo de los 3,30 minutos, nada parecía más claro que su victoria. Lejos de conformarse con eso, batieron el récord mundial por 14 segundos (14.22.22). La emoción duró hasta que Silas Kiplagat recogió el testigo en la segunda posición y aceleró para correr en 3,32 en solitario. Para la traca final dejaron al campeón del mundo, Asbel Kiprop, que hizo otro monólogo de 3,33. Etiopía no consiguió arrebatarle a Estados Unidos la segunda plaza. Por detrás, las cámaras ya no prestaban atención a España, instalada en la quinta plaza desde el inicio. Adel Mechaal se mostró demasiado conservador (3.44) y los australianos abrieron una brecha insuperable que ni Álvaro Rodríguez, el más experimentado, pero lejos de su forma y en solitario  (3.45), ni Carlos Alonso (3,46), ni Alberto Imedio (3.44) consiguieron subsanar. El tiempo, 15.00,69, queda tan lejos del récord de aquellos dorados tiempos 1997, como la plusmarca que Kenia se quitó a sí misma, a otros cuatro rápidos mediofondistas del Rift en 2009.
Más récords
No fue éste el único registro en destrozarse. Los keniatas solo copiaron lo que hicieron sus compatriotas un día antes. Mercy Cherono, Faith Kipyegon, Irene Jelagat y Helen Obiri le restaron 32 segundos a una marca con la que entrenaron hace un mes. Dejando aparte la espectacularidad de su registro, el relevo no tuvo más historia, con sólo cuatro participantes. Estados Unidos y Australia batieron las marcas continentales y Rumanía, la única en quedarse fuera del podio, al menos mejoró el récord nacional. Era primer récord de una noche que coronaron los chicos jamaicanos del 4x200m, otra rareza del calendario. Encendida la mecha por Nickel Ashmeade, continuada por Warren Weir y Jermaine Brown, y con el imperial regreso a la pista de Yohan Blake después de un año lesionado, los caribeños pararon el crono en 1,18.63, otro tiempo para las tablas.
Yohan Blake. Foto de Christian Petersen.

Yohan Blake. Foto de Christian Petersen.

Por detrás, San Cristobal y Nieves -y eso que no estaba Kim Collins- y la Francia de Christophe Lemaitre aprovecharon la descalificación de Estados Unidos, desastroso en la velocidad masculina, donde cayeron dos veces en el error de tantas ocasiones al pasar el testigo fuera de la zona. Infligieron la norma 170.7 del reglamento, que también burlaron el domingo en las series de 4x100m, otro regalo para Jamaica, encantada de encontrarse en una final propicia para la segunda victoria de Blake y Ashmeade. Su récord mundial, sin Bolt, esta vez era otro cantar. Ganaron en 37,77s por delante, de nuevo, de Trinidad y Tobago y Gran Bretaña para cerrar el campeonato.

La velocidad femenina se escribió de forma contraria. Las norteamericanas no fallaron y sumaron dos victorias ante las caribeñas En el 4x100m, vencieron lanzadas por Tiana Bartoletta (41.88s) ante Jamaica y Trinidad y Tobago. La ausencia de Shelly-Ann Fraser-Pryce en su prueba fetiche pudo ser clave, pero su presencia en los 200m, que no domina tanto pese a ser la campeona del mundo, tampoco sirvió para una revancha en el relevo largo. Por detrás de suizas y británicas a mitad de prueba, al final ni la triple oro en Moscú pudo librarlas del tercer puesto tras Estados Unidos -sin Allyson Felix- y Gran Bretaña.
Emoción en las gradas
Obiri remata el récord mundial keniano. Foto de Christian Petersen.

Obiri remata el récord mundial keniano. Foto de Christian Petersen.

Sin embargo, no hubo final más emocionante que la de 4x400m masculina. Estados Unidos, Bahamas y Trinidad y Tobago llegaron a meta por debajo de los tres minutos y en ese orden, el previsible. Pero lo emocionante fue el desarrollo. En la primera posta, Lalonde Gordon, tercero en Londres, puso a los trinitobagenses en cabeza, de donde no se bajaron en toda la carrera. En una bella pugna, los tres lucharon cada posición. El estadio enardeció con Chris Brown, la estrella de Bahamas, cuando en el tercer turno abrió un hueco que parecía decisivo. Pero nada más lejos de la realidad. Estados Unidos se guardaba su mejor baza, el campeón mundial LaShawn Merrit, que tuvo que sudar hasta la última recta para imponer a los norteamericanos con 2.57.25. Las chicas no sufrieron tanto. Con Sanya Richard-Ross a los mandos, derrotaron a Jamaica, que resistió bien hasta la segunda posta, y a Nigeria, también cerca. (3.21.73).

Más espectacular aún fue lo de sus compañeras del 4x800m. Con el récord mundial de la URSS  de hace 30 años muy inalcanzable, el novedoso equipo estadounidense rindió a un nivel extraordinario para llevarse la victoria rozando los ocho minutos (8.01.58), lo que significó que Ajee Wilson y Brendan Martínez cerraron el relevo corriendo por debajo de dos minutos cuando ya iban en solitario, lejos de las keniatas, que no pudieron mostrar oposición ni al inicio con Janeth Jepkosguei, y de Rusia, felices con su tercera plaza, a pesar de que pocos años podrían haber formado un equipo imbatible en esta prueba. Sin embargo, nunca se tomaron muy en serio la primera edición de una competición en la que solo ganaron tres países: Estados Unidos, cinco veces; Kenia, tres; y Jamaica, dos. Mientras, España terminó en la undécima posición.
@Ismael_Prz

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