El ucraniano de goma




  • Bohdan Bondarenko gana la mejor final de altura de los mundiales con 2 metros y 41 centímetros
  • La sueca Aregawi domina los 1500m y la colombiana Ibargüen el triple salto
  • Gordon y Hejnova son los nuevos reyes de los 400m vallas

Todos le esperaban en Moscú, escenario de la mejor final de salto de altura masculina de la historia de los mundiales. El ucraniano Bohdan Bondarenko, a unos días de cumplir los 24 años, era la sensación de una temporada que ha revitalizado la prueba, después de que en Laussane se convirtiera en el noveno hombre en la historia en saltar más de dos metros y cuarenta centímetros. El octavo era el catarí Mutaz Essa Barshim, que lo había hecho apenas un mes antes en Eugene, aunque después no logró acercarse a la marca. Pareció que no iba a estar para repetir sus prestaciones en el Mundial, pero resurgió para forzar a lo mejor al ucraniano y brindar un duelo memorable. Fue una final de fanfarrones, una pelea psicológica por mostrar quien iba más sobrado. Y ahí también ganó el ucraniano, que no empezó a saltar hasta que el listón subía 2,29m del suelo, cuando el resto llevaba dos saltos. Salió con pantalones largos, mostrando que aquello sólo era un calentamiento para él, que ha sorprendido a todos progresando diez centímetros en sólo un año. No era el único que se apuntó a presumir. Tampoco se quitaba las mallas el campeón olímpico Ivan Ukhov para pasar 2,25m. El ruso llevó un concurso impoluto hasta los 2.38m, cuando se quedó sin medallas. Fue el cuarto hombre que pasó los 2.35m, lo que eleva el valor de la final.

Bondarenko.

Bondarenko.

Hasta cinco hombres llegaron a intentar los 2,38 metros. Donald Thomas, que en 2007 fue campeón del mundo con un estilo tan rudimentario como potente después de llevar sólo unas semanas de entrenamiento de la prueba, intentó volver a las medallas después de haber perfeccionado su estilo, lo que no le ha conducido a nada todos estos años. Tuvo problemas en 2,20 y 2,32 metros y arriesgó pasando de 2,35m para ir directamente a por los primeros. Se comió el listón. La inexperiencia le hizo volar más alto en Osaka, aunque el sexto puesto de esta tarde es lo mejor que ha hecho desde entonces. Precisamente en la altura que no saltó, más impresionó Bondarenko. Entre el listón y su espalda pasaba demasiado aire. Pareció que el récord mundial estaba en sus piernas. Tan eufórico, decidió no volver a intentarlo hasta los 2,41m. El culo, que volcó el listón, le metió el miedo en el cuerpo en el primer intento, pero al cuarto salto de la tarde ya era campeón del mundo. El enjuto Barshim, que mide cinco centímetros menos y parece que no tiene espalda, desistió de seguir intentando 2.41m para batir al ucraniano tres centímetros más arriba. Fracasó en el intento, primero con los pies, luego con los gluteos, y se colgó la plata. Para entonces ya se había desecho del canadiense Derek Drouin, que batió la plusmarca nacional en su tarde de gloria. Llegó a los 2,38m y se llevó un bronce, como en Londres pero esta vez en solitario. A la final sólo la quedaba el ataque al récord mundial por tercera competición en el año con Bondarenko presente. Con una zapatilla roja y otra amarilla, el ucraniano se topó con el tope del cubano Javier Sotomayor en las tres ocasiones. Los 2,46m tendrán que esperar.

La diversidad de nacionalidades de la altura es fiel reflejo de la  del mundial, en una tarde en la que seis países distintos entonaron el himno. 34 saben ya lo que es una medalla, a falta de tres días de competición. En Moscú es capaz de ganar un oro, por ejemplo, Trinidad y Tobago gracias al joven Jehue Gordon, que sorprendió a todos en los 400m vallas y se impuso por regularidad con la mejor marca mundial del año (47,69s). El campeón olímpico Félix Sánchez se guardó demasiado en la primera parte de la carrera y sólo pudo ser quinto, mientras otro de los favoritos, el dominicano Javier Culson, que era primero a mitad de carrera, se hundió en recta, sexto. De menos a más, el estadounidense Tinsley, primero a los 300m, se colgó la plata con marca personal (47,70s) y el serbio Bekric, fuerte desde las series, cerró el podio con récord nacional (48.05s). En la prueba femenina, la líder del año checa, Zuzana Hejnova, no iba a permitir tantas sorpresas. Dejó a la británica Shakes-Drayton, que terminó séptima, y las americanas el dominio de la prueba los primeros 300m, y sólo en la antepenúltima valla se puso a su altura. Cuando Muhammad robaba la medalla de plata a Demus, en la recta de meta, la europea, más de un segundo por delante, ya veía el final y la mejor marca del año (52,83s) tras una recta imperial.

Aregawi reina en los 1500

De variedad de países también sabe Abeba Aregawi, que nació en Etiopía hace 23 años y desde diciembre del año pasado viste la camiseta sueca. El país nórdico no le ha podido sentar mejor. De ser quinta en Londres ha pasado a ser campeona europea en pista cubierta y mundial al aire libre en los 1500m, donde ya corrió más rápido que nadie este año en Roma. La final fue una demolición controlada por ella, que no encontró rival. La estadounidense Jennifer Simpson le siguió en la meta tras llevar el peso toda la carrera. Valiente, apostó por ejercer de “frontrunner” y llevar el grupo, en el que Aregawi corría la primera vuelta por fuera, a la mitad, para ponerse al lado de la americana cuando quedaban 800m. A falta de una vuelta, que se resolvió en menos de un minuto (4.02.67 al final), estaban todas dispuestas a ganar, grupo compacto, menos la más joven, Mary Cain, que a los 17 años fue séptima. Dicen que el futuro es suyo. El presente es de Aregawi, que aceleró a los 300m y sólo Simpson puso oposición hasta la última curva. La nueva sueca dejó a todas atrás, mientras la americana aguantaba el tirón de la keniata Obiri, tercera.

En la vorágine de la tarde, pocos miraron al pasillo de saltos, donde la final de triple femenino sufrió un perfil bajo, sin nadie capaz de superar los 15 metros. Tampoco hubo demasiada emoción. Con la ausencia de la campeona olímpica, Rypakova, todo se resolvió en el segundo intento, cuando la ucraniana Saladuha saltó los 14.65m que le valieron el bronce, la rusa Koneva los 14,81m que le acabarían dando la plata y la colombiana Ibargüen los 14.85 que le aseguraron el oro. Después, todo fueron intentos vanos por superarse. La subcampeona olímpica asciende de escalafón y pone a Colombia en el medallero, donde siguen luchando Estados Unidos y Jamaica por el dominio de la velocidad. Shelly-Ann Fraser-Pryce y Allyson Felix se citaron para el viernes en la final de l0s 200m tras exhibirse en semifinales. La jamaicana, con su frecuencia de zancada, que es una apisonadora (22,54s, cuarta) y la americana con su elegancia (22,30s, primera). Entre medias se colaron la nigeriana Okagbare y la costamarfileña Ahoure, que ya tienen medallas moscovitas. Pero el doble hectómetro parece cosa de dos.


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    1. [...] complicados en una supuesta retirada que de momento no es definitiva, el rendimiento del ucraniano Bohdan Bondarenko sobre el listón de altura, capaz de llegar varias veces este año hasta los 2,41m y atacar sin [...]

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