Del prometedor Bekele al decepcionado Farah




Las dos grandes estrellas del fondo en pista en este siglo debutaron en el maratón. El etíope venció en París con el sexto mejor estreno de la historia mientras el británico ni siquiera pudo batir el récord nacional en Londres, donde ganó Kipsang.

Tras dos horas, ocho minutos y 21 segundos corriendo por las calles de Londres, Mo Farah llegó octavo a la meta en The Mall, con la postal de Buckingham Palace a sus espaldas y puso fin a la semana más esperada del atletismo mundial esta primavera, la que empezó hace siete días en París con Kenenisa Bekele ganando una maratón de menos campanillas. Un final que solo es el principio de la trayectoria en los 42,195 metros de las dos grandes estrellas del fondo en la pista en este siglo XXI. El rey del cambio del milenio, el antecesor de ambos, Haile Gebresselasie, también compareció en una cita tan esperada como liebre en Londres, aunque abandonó antes del kilómetro 20, como si no hubiese batido dos veces el récord mundial de la prueba, el objetivo soñado y final del etíope y el británico, dos novatos de 31 años en dos debut muy diferentes.

Bekele en París. Foto de Nigel Roddis.

Bekele en París. Foto de Nigel Roddis.

Bekele, el aún poseedor del récord universal en los cinco y diez kilómetros, tres veces campeón olímpico y cinco mundial en el estadio, eligió una prueba sin rivales de postín y con un circuito que en el que la estadística dibuja marcas peores que en Londres. Junto al Sena el etíope firmó el sexto mejor debut en la historia del maratón con 2 horas cinco minutos y tres segundos en una exhibición en solitario desde el kilómetro 30, pasada la Torre Eiffel. Cuatro antes le habían abandonado las liebres y cuatro después le encontraron unas calambres en sus piernas que logró superar para acabar imperial por el Bosque de Boulogne batiendo el récord de la capital francesa. “Ha sido muy duro para mi, especialmente desde el kilómetro 30″, afirmó el etíope, como queriendo desmentir las grandes impresiones que se transmitían de un estreno mejor que el de otros ilustres como Patrick Makau, el fallecido Samuel Wanjiru, el plusmarquista Wilson Kipsang -ganador hoy en Londres- y los explusmarquistas Paul Tergat y Haile Gebreselassie, los espejos en los que Bekele puede observarse.

Farah escogió un escenario totalmente distinto. Sabía que Londres, la capital del país que le acogió desde que era un niño, era una de las grandes citas, cargada de keniatas y etíopes pendientes de sus ritmos infernales de veteranos en el maratón. Esta semana se supo que el hombre que entrena Alberto Salazar renunciaba a seguir el tempo de los favoritos pendiente de un segundo grupo de liebres que le llevaran a un ritmo cuarenta segundos más lento. Era una primera negativa a la victoria. Los planes eran esos, la realidad fue distinta. En una carrera que se esperaba como una oportunidad incluso para destronar a Berlín como escenario de récords del mundo, los llamados a marcar el ritmo fallaron en cadena. La media maratón se pasó en 1.02.30, un minuto más lento de lo planeado. Por detrás, Farah marcaba 1.03.08, manteniendo el retraso -y también un minuto más lento que Bekele en París-. Sin embargo, lo peor para el británico estaba por llegar. Su segundo parcial sería 2,03 minutos más lentos, fruto de su sufrimiento en el muro, la palabra que los maratonianos usan para definir los momentos más delicados de la mítica prueba, pasado el kilómetro 35, donde la cámara mostraba a un Farah solitario y sufridor.

Mo Farah en Londres. Foto de Stephen Pond

Mo Farah en Londres. Foto de Stephen Pond

El vigente campeón olímpico y mundial de 5.000 y 10.000 metros pareció recuperarse antes del kilómetro 40, cuando pasó al keniata Mutai, quien no iba a rendirse y acabaría dejando atrás finalmente al británico, que entró lejos de su objetivo de la semana, el récord británico de 2.07.13. Su entrada en meta estuvo lejos de la euforia, reconociendo su decepción y apelando a la experiencia. “Definitivamente haré maratón en el futuro. Volveré”, se convenció. Bastante antes el plusmarquista mundial Wilson Kipsang había apretado el ritmo justo al paso por el kilómetro 40, en la ribera norte del Támesis dejando atrás a su compatriota Stanley Biwott, con el que se movía desde el 30 en cabeza, para certificar su victoria tras 2,04,29, una marca más que notable, la decimocuarta de la historia, aunque penalizada por el fallo de las liebres en el inicio. Las mujeres, que habían salido antes, decidieron su carrera bastante después, cuando ya divisaban Buckingham. Fue un duelo de ‘Kiplagats’, en el que sirvió el ataque de la alta, Edna, sobre Florence, para entrar en meta en 2.20.21. Solo 14 segundos después entró en meta tercera Tirunesh Didaba, la otra reina de la pista que debutaba en la ruta.

La marca de la tres veces campeona olímpica y cinco mundial en comparativa fue más destacable que la de Mo Farah. La maratón femenina, que sigue estancada con el récord de la inglesa Paula Radcliffe en 2003, uno de los últimos bastiones europeos que quedan vivos en el fondo, puede encontrar en figuras como la mediana de las Dibaba el impulso que necesita para avanzar en las marcas como los hombres. Siguiendo con estrenos de estrellas de la pista, en Londres también estaba otro etíope, Ibrahim Jeilan, campeón de 10.000m en Daegu 2011, que no pudo con su primera maratón y se retiró. El español Pedro Nimo corrió solo y terminó en 2.14.15, un registro algo peor que lo esperado pero solo dos puestos por detrás del campeón olímpico y mundial, el ugandés Stephen Kiprotich, que se adapta mejor a los campeonatos que a los maratones comerciales veloces, donde Bekele y Farah estrenaron sus trayectorias en busca de ampliar su palmarés en grandes campeonatos con un broche de oro por las calles. Mientras del etíope ya solo se espera la excelencia, al nacido somalí le aguarda todavía volver la pista, donde llegó más tarde a la gloria que el africano, antes de centrarse en una prueba con un largo camino que recorrer.

@Ismael_Prz


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