Borja Vivas cierra con un oro mediterráneo




La cuenta del atletismo español se cerró en siete, una más que hace cuatro años, y bastantes menos que la media histórica. Al menos, fue oro, el primero, algo que parece un consuelo. El malagueño Borja Vivas  tomó el relevo mediterráneo de Manolo Martínez, una metáfora de lo que ha pasado en el peso español, y revalidó el oro de Pescara del leonés por otro metal dorado en un concurso resuelto en el quinto intento. La miel es la victoria, la hiel, los 20 metros que se le volvieron a atascar por tan sólo un centímetro esta vez. Después de sus 20,63m hace 29 días, de su intención de ser regular sobre esa frontera psicológica, parece que la bola se ha empeñado en no llegar en las competiciones posteriores.

Borja Vivas compitiendo. Foto de RFEA.

Borja Vivas compitiendo. Foto de RFEA.

Con la de Vivas son tres, casi la mitad, las medallas de los lanzamientos en la ciudad turca. Favorece, claro, la falta de rivales de entidad, pues aquí no hay europeos del este como los norteafricanos como en el mediofondo, e influye el gran momento de la especialidad en España, como se demostró en Gateshead. La discóbola Asenjo no se pudo unir a la fiesta de Castells, Chilla y Vivas conformándose con una quinta plaza (53,25m en el sexto intento) en una prueba dominada por la campeona olímpica Perkovic muy por encima (66.21m).

En 400m vallas, el cántabro Diego Cabello no respondió a las expectativas optimistas que le situaban en el podio tras la calificación del viernes y se quedó a las puertas sin bajar de 50 segundos (50.17m). La mínima mundialista seguirá esperando.

España cierra el atletismo mediterráneo con un oro, cuatro platas y dos bronces, muy lejos de Italia, que vino con todo y arrasó el medallero con 11 victorias.


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