Bolt, otra explosión controlada




  • El jamaicano consigue su séptimo oro mundial con una victoria fácil en los 200m lejos de su récord (19.66s)
  • Rusia sorprende a EEUU en el relevo femenino 4x400m y ya le supera en el medallero
  • El checo Vesely se impone en la final de jabalina y Rollins es la nueva sensación de las vallas

A falta de diez metros para la meta, Usain Bolt ya se permitía girar la cabeza a la grada, relajarse, disfrutar su victoria, su séptimo oro mundial, tercero consecutivo en la prueba de los 200m, su favorita, la que mejor domina con su interminable cuerpo de 196 centímetros, en la que una derrota se antoja imposible. Con su triunfo, tan esperado, tan previsible, tan falto de emoción en el desenlace, completó el cuadro jamaicano de la velocidad. Para él, 100 y 200, para Shelly Ann Fraser-Pryce, lo mismo en femenino. Y el domingo quedan los relevos. Pero con su entrada en meta, grabada con el cronómetro en 19.66s, Bolt tiraba otra oportunidad de agigantar su leyenda. Cuatro años sin récords mundiales parece un largo desierto para el hombre que reventó los relojes en todas las pruebas de Pekin y Berlin. Si ya no puede con sus marcas siderales, de Bolt, al menos, se espera que se pueda acercar a ellas. Y no lo ha hecho en 2013, aunque no lo haya necesitado para imponerse sin problemas en la cita clave. Pero el tiempo pasa y tras Moscú queda un 2014 sin grandes citas y otros dos años para el siguiente Mundial, en el que el jamaicano rozará los 29, una edad que empieza a ser avanzada para los velocistas. La sospecha de que no volverá a batir sus marcas empieza a tomar fuerza, pero sólo él, que anunció un año de fuegos de artificio, sabe lo que se guarda. Aún quedan reuniones de la Diamond League, que estarán encantadas de tenerle en los tacos, pero sí Bolt está para plusmarcas lo ha ocultado muy bien en la gran cita, donde le gustaba batirlas antes. Este sábado tampoco las necesitó para imponerse a su compatriota Warren Weir, plata con 19.79s, marca personal, y al estadounidense Mitchell, 20.04s, los jóvenes que llegan.

Usain Bolt, foto de Selligpau

Usain Bolt, foto de Selligpau

La tarde trascurrió de lo previsible a lo casi inimaginable, la derrota estadounidense en el relevo femenino 4x400m ante el combinado local de Gushchina, Firova, Ryzhova y Krivoshapka después de 3.20.19.  Ryzhova pudo con Spencer y entró primer el último relevo, en el que McCorory tampoco pudo con la última rusa. Antes ya habían gastado a Hastings, en la segunda posta, que tampoco consiguió tumbar a las que corrían con el aliento del Luzhniki. Por detrás de la batalla arrancó Gran Bretaña, que amarró el bronce, su máxima aspiración. No es sólo una sorpresa, cambia la tendencia del medallero, que pone por delante a los rusos con siete oros, frente a los seis americanos, una cosecha que, a falta de un día, va a saber a muy poco en el país cabecera del atletismo mundial.

Precisamente el sexto oro yankee llegó en una prueba en el que el dominio estaba perdido frente a la australiana Sally Pearson, campeona olímpica y mundial. No hubo piedad con ella después de una lesión que la ha tenido hasta finales de junio parada. Su vuelta ha sido de lo más meritoria, mejorando marca en cada carrera y llegando con opciones a la final del mundial. Allí sólo cedió ante la nueva sensación estadounidense, Brianna Rollings, que en los trials americanos, cuando Pearson todavía se recuperaba, se acercó cinco centésimas al récord mundial ochentero de Donkova. En la final no fue tan rápida. Unos notables 12.44s bastaron para conseguir el oro, seis centésimas por delante de la australiana, que volvió a progresar este año. La británica Porter (12,55s) dejó sin más medallas a las americanas Harper y Harrison, también rapidísimas esta temporada en los 100 metros vallas.

El mejor del año en la jabalina masculina también se mostró poderoso en el Mundial. El checo Vesely (87.17m en su segundo intento) se impuso al finlandés Piktamaki (87.07m) y al ruso Tarabin (86.23m), al que el empuje de su público le elevó al bronce al final de la tarde, cuando el keniata Yego había sorprendido a todos con el récord nacional (85.40m), que le había colocado en el podio. Un keniata en la jabalina, nuevos tiempos del atletismo.


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