Beitia mantiene la altura de España




CRÓNICA: Ruth Beitia se proclama campeona de Europa en altura con su mejor marca del año (1,99m). Kevin López, plata en 800m. España iguala las cuatro medallas conseguidas en Paris 2011 y termina 5ª en el medallero y 9ª por puntos.

No es extraño pero sí curioso ver a Ruth Beitia tumbada, tapada con su sudadera, intentando ausentarse del mundo, del ruido que inunda el Scandinavium, las palmadas de los suecos, pasión nórdica por el atletismo, intentando llevar en volandas a Ebba Jungmark y Emma Green Tregaro al oro en salto de altura. Para las locales el podio ya era un gran premio. Aunque ninguna es una novata, las dos habían subido a podios mundiales, Green ya en 2005, no se contaban entre las favoritas. Jungmark, concuso impecable hasta 1,96m, igualando su mejor salto de siempre, se estrelló tres centímetros más arriba. A su compatriota le ocurrió algo parecido. Y mientras, Beitia, también impecable, que había fallado solo el primer intento sobre 1,99m para batirlo después, esperaba con su oro colgado a que nadie se lo quitara. Era la gran favorita, especialmente desde que Hellebaut, toda una campeona olímpica, derrapara en 1,90m y Trost, la líder del año, en 1,92m. Ambas, la veterana de gran palmarés y la joven que viene, belga e italiana, se tuvieron que conformar con charlar amigablemente, ya sentadas, ya fuera, mientras veían como Beitia no fallaba en territorio enemigo. Ya no se arruga.

Ruth Beitia, campeona de Europa indoor. RFEA.

.Ruth Beitia, campeona de Europa indoor. RFEA

A la cántabra, cinco medallas ya en esta competición, una clásica de la pista cubierta, parecía que su carrera se la venía abajo cuando se quedaba fuera de la final de Daegu. Nada más lejos de la realidad. En un año ha sido cuarta en los Juegos Olímpicos y doble campeona de Europa, al aire libre y en pista cubierta. Es verdad que en ambas citas continentales no estaban las mejores. En Gotemburgo, por ejemplo, no había rusas. Pero para ganar hay que estar y la espigada saltadora, ahora dedicada también a la política, supo después de Londres que no se podía retirar, que aún le quedaban medallas. Oros, incluso. “Estoy feliz porque pensé que  los Juegos era mi última oportunidad de competir, pero me siento bien esta temporada, ahora quiero fiesta”, resumía Beitia, siempre risueña, su regreso sin haberse ido. El atletismo español necesitaba alegrías en Gotemburgo tras un 2012 negro y ahí estaba la santanderina, de 34 años, para dárselas.  

Al oro, que siempre mejora la posición de un país, España, quinta en el medallero tras Rusia, Gran Bretaña, Francia y Ucrania, octava por número de preseas y novena por puntos, quizá, la clasificación más justa, se había sumado por la mañana la plata de Kevin López en los 800m (1,49,31). El enjuto sevillano quería el oro, como reconoció tras una final en la que siguió la misma táctica de las semifinales. Se puso en cabeza y comandó el grupo. A su espalda, iba Luis Alberto Marco, al que no le gusta perder la cuerda. Muy pendiente de la pantalla, López llevó el tren a un paso demasiado lento por los 400m (56,41s), a gusto de Kszczot, el polaco, la bestia negra de los españoles, al que esta vez parecía que podía batir. El hombre del nombre impronunciable se cansó de esperar y aceleró el ritmo a 52 segundos la segunda mitad de la prueba. Kevin lo intentó, pero no pudo. “No tenía más fuerza de la que he dado”, contó. Antes de todo eso, de la última recta, Marco, que terminó pagando el esfuerzo del fin de semana, tres carreras corridas con una infección de garganta, ya se había despedido de sus opciones. Terminó sexto (1,51.69). El inglés Mohammed fue tercero, repitiendo así el podio del europeo sub-23 de hace dos años. La generación que ha tomado el poder de los 800m en Europa.

Un poco más arriba, en el 1500m, los españoles fallaron a su cita con el podio. Eran David Bustos (8º finalmente), que aseguró después no haberse sentido bien en toda la carrera, y Arturo Casado (5º), que llegaba sin las certezas que acompañaron otras veces al que fuera campeón de Europa en Barcelona 2010 después de periodo negro de lesiones. La carrera, rápida para esta temporada (3,37,17), estirada desde el principio por el turco Ozbilen, finalmente plata, y rematada al final por el brillante obstaculista Mekhissi Bennabad -Denissel, el otro francés, fue tercero- tuvo al balear tercero y al madrileño sexto al principio. A falta de dos vueltas, Casado se subió hasta el tercer puesto, no queriendo perder el tren, pero a la campana, los españoles ya eran quinto y sexto, sin que fueran a tener ningún protagonismo en la última vuelta.

Kevin López celebra su plata en 800m. Reuters.

Kevin López celebra su plata en 800m. Reuters.

Si en la prueba reina, el tiempo es de dudas, en el triple femenino español a Patricia Sarrapio le ha tocado gestionar el interregno  entre Carlota Castrejana, la mejor de siempre, y Ana Peleteiro, la estrella que se intuye. Motivada para no diluirse en la historia, la madrileña, en esa edad media que no la hace joven ni veterana, compitió mejor que nunca en su primera final internacional. Se subió al tren de Gotemburgo en el último momento, el campeonato de España, y ya en Suecia arriesgó hasta batir su marca personal bajo techo (14,07m) en el tercer intento. Sus cuatro nulos demuestran que fue a por todas. No le salió mal. Terminó quinta de Europa, donde manda la tiranía de la ucraniana Saladuha, 14,88m al primer brinco, a lo Greco ayer, mejor marca mundial del año. A un mundo se repartieron la plata y el bronce la rusa Gumenyuk (14.30m) y la italiana La Mantia (14,26m). Para Úrsula Ruiz esta también era la primera ronda definitiva de una gran competición. Fue octava, el puesto natural, aunque podría haberlo hecho mejor, ya que se quedó bastante más corta que en la calificación con un pobre mejor intento de 17,22m. Muy por delante, la alemana Schwanitz (19,25m) le arrebató el oro a la subcampeona olímpica rusa Kolodko (19,04m). La bielorrusa Kopets (18,85m) fue tercera. A Ruiz, la murciana que entrena en León, tierra de Manolo Martínez, le faltó “esa chispilla que me caracteriza”. “Ahora toca valorar y aprender”, concluyó en Twitter.

España cierra así el primer campeonato de la era Cid, el del principio del cambio tras el fracaso de los Juegos de Londres, con cuatro medallas (un oro y tres platas) y diez finalistas (once si se cuenta a Natalia Rodríguez), unos resultados casi calcados a los de la última cita en Paris 2011. Mantenerse parece un éxito en un periodo de caída libre y más si se hace con ocho atletas menos que aquella vez. Cuatro podios se antojan una una miseria comparados con otras citas (12 medallas en 2005, 10 en 2002 y 2007), pero son una alegría tras varias grandes competiciones de desasosiego. De los 26 atletas en Gotemburgo, diez estuvieron entre los ocho primeros y 14 pasaron ronda. Fallaron, sobre todo, los ocho atletas que acudieron sin mínima, muchos de ellos a adquirir experiencia. Tendrán que aprovecharla rápido porque la única nueva medallista, Macías, no es una junior. Tiene 28 años, aunque cuenta igual en las 102 medallas en este campeonato. España busca ya a sus jóvenes para Rio. De camino, viajará a Moscú en agosto. El Mundial es la gran cita del año. Quizá, otro sopapo de realidad.


Deja un Comentario