Barshim y Bondarenko, por los pies




El catarí iguala la mejor marca anual en altura (2.41m) y ambos se quedan muy cerca de superar los 2.43m. Valerie Adams logra su 48ª victoria consecutiva en peso y Justin Gatlin corre los 100m en 9.91s. Victor García firma el mejor registro español en 3000m obstáculos este año

El salto de altura volvió a reclamar los focos en Roma, capital del atletismo mundial este jueves con la disputa de la cuarta etapa de la Liga de Diamante, que entraba en Europa después del periplo asiático y americano. En la Golden Gala Pietro Mennea se reunían los cuatro hombres que habían superado los 2.40m en uno de los concursos con mejor cartel de la historia. Decepcionaban pronto el canadiense Derek Drouin, que se iba a los vestuarios sin pasar 2,31m e Ivan Ukhov, del que se esperaba que llegase más allá de esa altura después de sus 241 centímetros de Doha. Sus tres nulos en 2,34m lo condenaron. Quedaban Bohdan Bondarenko y Mutaz Essa Barshim, ucraniano y catarí, dispuestos a salvar el prestigio de la prueba estrella de la noche italiana. Superando sus problemas de ajuste anteriores, con mallas, ambos pasaron los 2.34m. Mientras el asiático buscaba asegurar la victoria con 2,37m antes de saltar, también a la primera 2,41m con su impresionante elasticidad, el europeo lo fiaba todo al récord del mundo despreciando la primera plaza. Como el salto hacia los 2.46m que borrarían a Sotomayor eran demasiado, ambos se encontraron en 2.43m, una altura de vértigo. Y a los dos les pasó en sus últimos intentos la cabeza, la espalda, el tronco y las piernas. Cuando parecía hecho en ese milisegundo, los pies de ambos arruinaron meterse como segundo hombre en saltar más en la historia y cerraron la puerta a un récord que cada vez se tambalea más. Quizá sea en Laussane, donde los astros volverán a reunirse.

Barshim. Foto de Adrian Dennis.

Barshim. Foto de Adrian Dennis.

A la alternativa de la altura, donde los perseguidores de Sotomayor se ceden marcas y victorias, se oponen algunos atletas sólidos. La neozelandesa Valerie Adams, por ejemplo, sumó su 48ª victoria consecutiva en peso, otra vez por encima de los 20 metros por un centímetro, y Justin Gatlin sigue sin conocer derrota este verano. Los 9,77s inválidos de Eugene, pese al viento, ya dejaban entrever su gran estado de forma en los 100m. En la capital del Tíber, sin Bolt este año, se impuso en 9.91s por delante de Nesta Carter y del británico blanco Adam Gemili. El otro inglés, Richard Kilty, campeón mundial en sala en Sopot, no responde a las expectativas en la distancia larga, donde terminó último en 10.26s. Tampoco el campeón en Moscú de 400m, LaShawn Merrit, encontró oposición en los 400m. En una carrera sin la presencia de Kirani James, que le batió el pasado sábado, el estadounidense pudo relajarse al final, cuando golpea el ácido láctico (44.48s).

Menos claro lo tenían aparentemente los que se enfrentaban a un gran rival. Sin embargo, el aleman Robert Harting desmontó pronto su anunciado duelo en disco con el polaco Piotr Malachowski, al que derrotó por casi tres metros y venció desde el principio (68.36m frente a 65.86m). En las vallas, la ausencia de la australiana Sally Pearson, que se lesionó en el calentamiento, impidió el duelo con Brianna Rollins, la que sin embargo encontró oposición en su compatriota Dawn Harper-Nelson, a la que derrotó por un segundos (12.53s) firmando una de las cuatro marcas del año de la reunión. Algo parecido le ocurrió a Mohammed Aman en los 800m, la prueba que puso fin a la velada en la Ciudad Eterna. Nijel Amos, ganador en Eugene, finalmente no se puso en la línea de salida y facilitó al etíope la victoria (1.44.24) por delante del recuperado sudafricano Kaki y del polaco Lewandowski. En la prueba femenina, la keniana Sum (1.59.49) derrotó a todas en la recta final, incluida la cubana Sahili Diago, segunda a sus 18 años.

Valerie Adams. Foto de la IAAF.

Valerie Adams. Foto de la IAAF.

Torie Bowie se confirma

En el anochecer en un estadio con demasiados asientos vacíos también se confirmaron algunas certezas de Eugene. Por ejemplo, el estupendo estado de forma de la estadounidense Tori Bowie, que seis días después de ganar los 200m en su país, se impuso en los 100 metros haciendo su marca personal (11.05s) batiendo a Kerron Stewart. Como en la prueba del sábado, Shelly-Ann Fraser-Price volvió a mostrarse muy lejos de su mejor versión. Hundida en los metros finales, acabó octava (11.19s), un lugar lejano a su categoría. Otro hecho conocido era la superioridad de Yarisley Silva en la prueba de pértiga. Sin nadie que llegase a sus 4,70m, donde la cubana se dejó un trecho con el listón que invitaban al optimismo, su victoria fue indiscutible. Luego, diez centímetros más arriba se topó con la barra dos veces y abandonó a la espera de un día más propicio para grandes marcas, que sí se dieron en los 400m vallas femeninos, donde la jamaicana Kaliese Spencer se convirtió en la primera mujer en bajar de 54 segundos este año (53.97s) mejorando la calidad de su triunfo en Eugene.

En el foso no se vieron concursos para recordar. El norteamericano Will Claye venció por tres centímetros al polifacético Christian Taylor (17.14s) y la colombiana Caterine Ibarguen, otro orgullo para el país que acaba de ganar el Giro de Italia, se impuso por el doble a la rusa Yekaterina Koneva (14.48m). En la jabalina femenina, la prueba de las estrellas embarazadas, una de las que se mantiene en forma, la checa Barbara Spotakova ocupó el lugar más alto de la tabla gracias a su segundo intento (66.43m). Mientras, desde el caribe volvió Alonso Edward, el subcampeón mundial en 2009, para vencer en los 200m (20.19) aguantando la acometida final del frances Christophe Lemaitre, que le echó el aliento en el cogote toda la prueba.

Españoles

Hasta Italia, a pesar de la cercanía, solo viajaron dos españoles con un rendimiento dispar. Por un lado, Dolores Checa se perdía pronto entre la maraña de africanas que protagonizaban los 5000m y terminó entrando 15ª en 15.35.64, un minuto después que la etíope Genzebe Dibaba, quién encendió el turbo a falta de 300 metros para vencer a su compatriota Almaz Ayana, que hizo de liebre extraoficial desde el primer kilómetro marcando el ritmo. Después, la noche sonreía a Víctor García, que aprovechó el alto ritmo de los 3000 metros obstáculos para terminar séptimo y firmar la segunda mejor marca de su vida (8.17.40) y colocándose como segundo europeo este 2014 -el polaco Krystian Zalewski le sacó un segundo-.Por delante, saltó la sorpresa. No ganó ni Paul Kipsilie Koech ni Kiprop Kipruto, dos clásicos de la prueba, pero sí un keniano: Jairus Birech (8.06.20). Siguiendo con los del Rift, en los 1500m tampoco venció Asbel Kiprop, aunque sí su lugarteniente, Silas Kiplagat (3.30.44). Ayanleh Souleiman, de Djibuti y vencedor de la milla en el Prefontaine, se coló entre ambos.

@Ismael_Prz


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