ATLETISMO: Marta se va por la gatera




La palentina acaba 12ª en 3000m obstáculos. Casañas, el trío del 800 y Nuría Fernández avanzan ronda. Isinbayeva, destronada en pértiga. Kirani James lidera la revolución de los jóvenes en los 400m

Nadie sabe si era el final de los finales pero seguro era la última oportunidad de Marta Domínguez de subir al podio olímpico, el único que se le ha resistido en su brillante carrera atlética. Las condiciones para afrontar el reto no eran las más idóneas. La edad, el embarazo, los problemas con su implicación en la Operación Galgo y una lesión que la hizo bajarse del Europeo de hace un mes en plena carrera. Pasó a la final sin mostrar demasiado y ya en esta demostró que iba justa desde el principio, cuando viajaba a cola de grupo. Marta, la atleta que siempre controlaba la carrera adelante pero sin tirar, por la cuerda pero sin encerrarse, esperando su final de garra, simplemente no estaba. Se vio al primer tirón, cuando Marta quedó descolgada. El último kilómetro ya no era para ella. Keniatas, etíopes y Zaripova se jugaron el oro, demostrando que África llega cada vez más a esta nueva prueba. Al final ganó la rusa para mantener la tradición en 9.06.72. Galkina, la plusmarquista mundial y defensora del trono no terminó la prueba.

Marta cerró un día irregular para los españoles. Sola en la jornada de tarde, la de finales, la de mañana dio a cinco de los nueve atletas pasaporte para la siguiente ronda, aunque las pruebas eran muy favorables. El trío sevillano de los 800m pasó a semifinales. Reina, cómodo, Kevin, controlando y Marco, por suerte, ya que entró tercero y descalificaron a un rival que le había superado. No le daba para entrar por tiempos. Las semifinales serán la prueba de fuego. En 1500m solo Nuria Fernández tiró de experiencia para entrar en semifinales. Isabel Macías y Natalia Rodríguez, la única medalla mundial hace un año, se quedaron fuera a la primera. La segunda, tras un año de lesiones, no estaba para Juegos. Casañas entró décimo en la final de disco y Mario Pestano se quedó fuera, 14º sin llegar a los 63m. Antes llegaba a las finales y se encogía. Ahora ni siquiera eso. Se fue, eso sí, "muy satisfecho". En otro lanzamiento, el de peso, se quedó fuera Úrsula Ruíz pese a realizar el mejor lanzamiento de su vida, 17.99m, logro encomiable para ella, aunque da que pensar sobre cuales eran sus opciones en Londres.

La noche en el olímpico no defraudó. Coronó a nuevas estrellas, premió a veteranos y destronó a una reina, Isinbayeva, quién no pudo conseguir su tercer oro consecutivo en salto con pértiga. La zarina no es la misma desde su sorprendente derrota en el Mundial de Berlín. Con problemas desde el primer salto, terminó tercera incapaz de saltar los 4,80m, 26 centímetros por debajo de su récord mundial. La estadounidense Suhr (4,75m), su gran rival, ya es una realidad. Estrellas que se apagan y otras que brillan, Kirani James, un espigado joven de 19 años de la isla caribeña de Granada, se impuso en los 400m con una enorme autoridad, bajando de los 44 segundos e imponiendo su hegemonía sobre una prueba de la que EEUU ha desaparecido de un plumazo. Descabalgado en los trials Wariner y en la primera serie Merrit, ningún norteamericano compareció en la salida de la vuelta a la pista, en la que hace bien poco barrían. Los países caribeños del sur les han sacado de rueda. El dominicano Lugelin Santos, 19 años, y el trinitense Lalonde Gordon, 23, completaron el podio. Los jóvenes al poder, aunque no en la vuelta con vallas. Otro dominicano, un clásico, Felix Sánchez, se exhibió como en Atenas a sus casi 35 años y lloró en el podio como un niño pequeño. Fuera de América, los lanzamientos siguen siendo europeos. Las bielorrusa Ostapchuk (21,36m) le birló esta vez la victoria a la neozelandesa Adams (antes Vili), con la que se lleva repartiendo las grandes victorias la última década. La rusa Kolodko, 20,48m, completó el podio con la mejor marca de su vida. Qué más se puede pedir.


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