Adams y Aregawi, dos apisonadoras




La neozelandesa y la sueca consiguen las victorias más claras en peso y 1500m. Ashton Eaton se queda dos segundos de batir el récord mundial de heptatlón. Dos blancos vencen los 60m y los 400m: Kilty y Maslak

Abeba Aregawi, esa sueca nacida en Etiopía, aceleró pasados los 600m de la final de los 1500m con una facilidad insultante. Metió el turbo sin despeinarse y nadie pareció enterarse en el grupo. Ni forzó el adelantamiento desde la segunda plaza, a la espalda de la canadiense Nicole Sifuentes, que terminaría consiguiendo el bronce tras la descalificación de la marroquí Rababe Arafi por pisar fuera. Las otras ocho, que se sabían meras comparsas en su territorio, no habían tenido tiempo para percatarse de lo ocurrido cuando la europea adoptiva les sacaba 30 metros. Toda la emoción murió ahí, con cuatro vueltas más para que Aregawi abriese cada vez más la brecha, aunque sin forzar. Si no bajó de cuatro minutos fue porque no quiso hacer más sangre. Las demás, encabezadas por la etíope Axumawit Embaye, llegaron a siete segundos.

Valerie Vili. Foto de Selligpau.

Valerie Vili. Foto de Selligpau.

Mientras eso sucedía, en el anillo, Valerie Adams ya se había colgado el oro en lanzamiento de peso, aunque la final acababa de comenzar. La neozelandesa es una bestia competitiva. Desde 2007 solo ha perdido una cita universal en el mundial indoor de Doha 2010. Y en cinco de esas finales ha superado los 20m, tan difíciles para las pesistas, en todos sus intentos en extensión (dato de @EldrickISB). En la tarde de Sopot también. Comenzó con 20.06m y continuó para bingo: 20.41m, nulo, 20.10m, 20,67m y 20,16m. Mejoró varias veces la marca del año siempre suya, también alcanzada por la mañana en la calificación, a la primera. Con ese rendimiento, ni la alemana Christina Schwanitz (19.94m) ni la china Lijiao Gong (19,24m), que repitieron exactamente el podio de Moscú en agosto, soñaron con alcanzarla. Ni rastro de la lesión que le amargó el otoño y puso en peligro su participación en este mundial. La mejor atleta oceánica continua igual de intratable en el círculo.

Como con Adams y Aregawi, nadie osó a poner en duda la victoria de Ashton Eaton en el heptatlón. El mejor combinero del momento luchaba en Sopot contra si mismo antes de probar en verano con los 400m vallas. Después de abrir la jornada matinal con una mejora de cuatro centésimas respecto a su récord en los 60m vallas e igualar los 5,20m en pértiga, a la tercera, eso sí, que consiguiera hace dos años durante su plusmarca en Estambul, el estadounidense estaba obligado a bajar de los 2,33,54 minutos en el kilómetro final para mejorar su récord mundial. Desde el principio, encabezó la prueba olvidándose del resto. Solo el holandés Eelco Sintnicolaas le dio un exiguo relevo. En la vuelta central de la prueba, el confiado Eaton, bromista antes de la carrera, se relajó demasiado y no pudo remontar el ritmo. Con 2,34,73 se quedó a 13 puntos de su tope, bastantes más de los que le sacó al bielorruso Krauchanka, plata con un gran salto de altura, y al belga Thomas Van der Plaetsen, bronce y también fino en los saltos verticales.

Ashton Eaton, 5m20cm en pértiga para vencer el heptatlón. Foto de @spikesmag

Ashton Eaton, 5m20cm en pértiga para vencer el heptatlón. Foto de @spikesmag

Dominio blanco

Donde acabaron las hegemonías, empezaron las sorpresas. Dos blancos vencieron a todos los negros en las pruebas de velocidad, poniendo de paso en duda unas cuantas teorías. En los 400m, el checo Pawel Maslak continuó su idilio en la pista cubierta y confirmó las grandes sensaciones que provocó en las semifinales. Se empeñó en llegar el primero al encuentro con la cuerda y desde que se tomó calle única no perdió el liderato. Sin más tácticas que el aguantar, apretó hasta el final y nunca encontró peligro a su victoria. Batió el récord checo (45,24s) y dejó que la batalla se librase por detrás. El bahameño Chris Brown (45,58s), todo un veterano, y el estadounidense Kyle Clemons (45,74s), dejaron fuera del podio a David Verburg, Lalone Gordon y Nery Brenes, el vigente campeón, igual de favoritos en una final igualada.

Casi tan abierta se presumía la final de los 60m, que reunía a Nesta Carter junto a unos cuantos secundarios del verano. Pero pese a la progresión que llevó desde las primeras rondas, pocos habrían apostado por la victoria del inglés Richard Kilty, un blanco de 24 años que acaba con la cara enrojecita tras cada sprint y que tenía la 12ª marca del año -incluyendo a los que no están en Sopot- y que entró en el equipo británico después de la lesión de James Dasaolu, el más rápido de 2014. Con una salida explosiva, la mejor de los ocho finalistas, batió a todos en la parrilla final realizando su marca personal (6,49s) y proclamándose campeón del mundo en la primera gran competición de su vida deportiva. El estadounidense Marvin Bracy (6,51s) y el catarí Femi Ogunode (6,52s) no pudieron hacer nada. A la espera de su proyección en el verano, parece claro que la juventud tomó el poder. Los ilustres veteranos Dwain Chambers y Carter no olieron el podio. Kilty, el primer blanco que gana un mundial en velocidad en este siglo, sorprendió a todos.

Sorpresón en vallas

Estados Unidos se recuperó del golpe en las vallas femeninas, donde la desconocida Nia Ali (7,80s) se impuso en la final a la favoritísima Sally Pearson (7,85s), que empeoró sus prestaciones a cada ronda. Pese a su gran salida, la australiana se deshinchó entre las vallas. Si antes de la final parecía que podía acercarse al récord mundial de la sueca Susana Kallur, en la meta ni siquiera se veía claro si también había tirado la plata. Por solo una centésima batió a Tiffany Porter, que cerró el podio. A la recta, los norteamericanos ya habían sumado el oro de Francena McCorory en los 400m. Resguardada en la primera vuelta, a los 150m aceleró y no paró. Pasó como un misil a la jamaicana Kaliese Spencer (51.54s) y a la bahameña Shaunae Miller (52.06s), condenadas a repartirse la plata y el bronce mientras la estadounidense llegaba a meta en 51,14 segundos.

Richard Kilty, el rey de los 60m. Foto de @spikesmag

Richard Kilty, el rey de los 60m. Foto de @spikesmag

Como McCorory, como Aregawi, el joven Ayanleh Souleiman, de Djibuti, un hombre de 3,30 al aire libre a los 21 años, aplicó la táctica de no poner demasiada táctica en los 1500m. Desde los 600m se fue a la cabeza y pilotó el grupo en cada paso por meta, con el keniata Bethwell Birgen y el etíope Aman Wote de cerca. Cuando el segundo le apretó, a falta de 300m, Souleiman insertó el cambio definitivo. Nadie pudo seguirlo y terminó firmando unos 3,37,54 más que notables en una final en pista cubierta. Wote se colgó la plata y el veterano marroquí Abdalaati Iguider el bronce.

Concursos pobres

Ya en el centro del Ergo Arena los concursos no tuvieron un nivel para el recuerdo, aunque si unas cuentas sorpresas. La rusa Ekaterina Koneva y la ucraniana Olga Saladuha llegaban en tablas a la final de triple salto y el electrónico casi termina así. Por un centímetro (14,46m a 14,45m) venció la primera en el segundo salto. La mejor en la calificación, la jamaicana Kimberly Williams no quedó de mera comparsa. En el último salto se quedó a siete centímetros de Koneva, pero no pudo pasar de la tercera plaza. En la pértiga, sin Lavillenie, Holzdeppe ni Otto, parecía que llegaba la oportunidad para el tercer alemán, que tenía la mejor marca del año de hace una semana. Sin embargo, Mahte Mohr se quedó 10 centímetros por debajo, y en el triple empate con el griego Konstandinos Filippidis y el checo Jan Kludicka, no evitó que el primero se impusiera por la falta de nulos en 5,80m. El centroeuropeo falló dos veces antes de superar el listón y completó el podio, del que estuvo muy lejos el británico Luke Cutts, la sensación del año, los franceses o el local Pawel Wojciechowski, que no pasó del último lugar pese a ser campeón del mundo al aire libre en 2011.

A falta de demasiada calidad, la final de longitud masculina mantuvo la emoción y las sorpresas. El brasileño Mauro Da Silva se impuso sobre la bocina, con un salto de 8,28m en el sexto intento que eran el récord nacional. Superó al chino Jinzhe Li, líder desde el principio, que terminó con un mejor brinco de 8,23m. Al veterano griego Louis Tsatoumas lo sacó del podio el sueco de padre congoleño Michel Torneus, con 8,21m. Mientras, el gran favorito Aleksandr Menkov no consiguió pasar de los 8,08m y renunció a los dos últimos intentos, nada que ver con su deslumbrante exhibición en Moscú 2013, donde pareció que se abría una nueva época de dominio en la longitud, la prueba que lleva años buscando sin éxito un líder consistente. En Sopot tampoco parece haberlo encontrado.

@Ismael_Prz


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    1. [...] a Nueva York, de Bruselas a Doha, de Wellington a Roma, y por supuesto, no encontró rival en el Mundial de Sopot, en la Diamond League y en la Copa Continental, las tres citas a falta de Mundial al aire libre, [...]

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